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VERDADES COMO PUÑOS

"Una mala carrera es un buen entreno". Nacho Cáceres


lunes, 22 de abril de 2013

Fuego y Sangre: Cruel final (3:08:21)

(35ª Marató de Barcelona, 42,195 km, 17.03.2013)










PRÓLOGO

El panorama era prometedor cuatro semanas antes del maratón, justo después de acabar la Mitja Marató de Barcelona. La marca había sido mucho mejor de lo esperado, y además se había conseguido sin estar en las mejores condiciones musculares, habiendo tenido que recortar considerablemente los entrenamientos desde el domimgo anterior (dejando en sólo 7 km la tirada larga prevista de 29 km) . Aquí queda la "gesta" para la historia:

http://runsmartproject.com/coaching/2013/02/21/antoni-baltar-sets-second-half-marathon-pr-in-two-weeks/

Una semana después, tuve el primer aviso, al final de un entreno de calidad, en que tuve que dejar en 14 km, por precaución, los 16 km previstos a ritmo de competición de maratón (4:15 /km). La semana siguiente la cosa mejoró, pero tuve alguna extraña sensación el domingo 3 de marzo, a escasos 14 días antes del maratón. Eso sí, completé con éxito el exigente entrenamiento consistente en 10 km a ritmo suave (4:53 /km), 5 km a 3:59 /km, recuperación de 3 minutos al trote, 3 km más a 3:59 /km, y finalmente, trote de recuperación. La verdad es que al acabar el primer 5.000 y pasar al trote, noté sobrecarga en el gemelo izquierdo, y durante la segunda fase del entreno estaba temiendo que cada paso pudiera ser el último. Salió bien, pero luego hube de trotar muy, muy suave, por precaución. Avisado quedaba.

El "remate" llegó el jueves 7, a sólo 10 días del maratón. Tocaban 14 kms a ritmo fácil, y lo tuve que dejar en el km 4, porque el gemelo protestó. Total, que los siguientes 6 días los dediqué a elíptica, pesas y descanso total. A 3 días del maratón me pruebo con 2 x 1600 a 3:58 /km y paso el test. El sábado el habitual trote corto de 20-25'', y todo listo para la salida, sin saber cuáles serían mis opciones reales. Hasta el sábado no estuve seguro de que correría. Debería haber tomado la simple posibilidad de poder salir a correr en condiciones como un triunfo, pero mi ambición natural me obligaba a tratar de exprimir al máximo mis 15 semanas de duro entrenamiento, y seguir apuntando al ansiado 2:59:59. Así lo dejé firmado en el stand de ASICS en la feria del corredor.



Fotos de Raúl Anguita



A todo esto, me estaba dejando en el tintero algo importante: y es que después de mi recaída en las molestias del gemelo, mi habitual quiropráctico me aplicó una terapia que había funcionado muy bien en otras ocasiones, pero que en esta se reveló nefasta, visto el resultado. Se trata de la moxibustión, terapia propia de la medicina oriental que consiste  en aplicar en la piel, cerca de la zona a tratar, una especie de cigarro llamado moxa, compuesto por raíces prensadas de la planta artemisa. La verdad es que la cosa tiene glamour, aire de misterio, y entre el olor parecido a marihuana que desprende, y la música  ambiental suave que pone mi terapeuta, uno casi se olvida de que le están quemando...



Se supone que la moxibustión estimula el sistema circulatorio a través de puntos, e induce un flujo mejorado de sangre y qi ("energía vital", según la tradición china). Todo esto está muy bien. Lo malo es que a mi querido Carlos para mí que se le fue la mano, porque me quedó en el gemelo una quemadura del tamaño de una moneda de euro, que al principio no ví por las cintas kinésicas que me aplicó encima, pero que una vez las retiré, fue evidente. Me fuí aplicando Betadine, por si acaso, y pocos días antes del maratón, le enseñé la herida a mi colega Pippo - debería decir mi director general, pero como este es mi blog y él también es maratoniano, me permitiré la confianza :-) - , que me aconsejó la aplicación de una tirita cicatrizante. Así lo hice, agradeciendo la idea. Lo que no sabíamos entonces ni Pippo ni yo es que la herida estaba infectada, por lo que el remedio no fue tal...
En fin, que a Carlos me fuí  y me realizó una nueva aplicación de tiras kinésicas en mi gemelo izquierdo, bautizando el montaje como "Black Sabbath". Ahí tenéis perspectiva posterior y lateral:



INTRODUCCIÓN

Hasta el día anterior, no tenía claro poder correr. Mi objetivo no era simplemente correr el maratón, sino tener posibilidades realistas de conseguirlo en menos de 3 horas, o al menos con marca personal (3:03:47). Una vez más, para este mi décimo maratón pretendí seguir la estrategia Marco, adaptada a la que sugiere Jack Daniels, con el beneplácito de mi entrenador virtual de Run Smart Project, Brian Rosetti (recuerdo que en RSP se sigue la filosofía de entrenamiento del mítico Jack Daniels). La idea es salir durante los primeros kilómetros  a un ritmo algo más lento que el previsto como promedio, ahorrando así valioso glucógeno. 

En concreto, Jack Daniels sugería "ahorrar" 30 segundos durante los 5 primeros km de carrera, y en ningún caso sobrepasar el ritmo objetivo antes de alcanzado el medio maratón. En mi caso, sería ir a 4' 21" /km al principio, pasar a 4' 16" hasta el medio maraón, y finalmente ponerse ya a 4' 15" /km hasta el final.  En la salida, en el primer cajón, me encuentro a Enric Ribera, pero echo a faltar a Esteban Arauzo y Toni De las Heras, que también estaban inscritos en el cajón de los "pseudo-cracks", el sub 3h (Pongo el "pseudo" no por modestia, sino porque antes que nosotros había un pequeño espacio para "élite", los verdaderos cracks").



Cielo nublado, suave lluvia hasta poco antes de la hora de salida. Temperatura muy buena para correr, alrededor de 11º (aunque he leído por ahí que para correr un maratón en 3 horas o menos, la temperatura ideal son 5º). Unos 25 minutos antes de la salida, he realizado un suave trote de 10'. Luego ya me he metido en el cajón, y 15' antes de salir me he administrado mi primera dosis de gel. Son geles con maltodextrina, glucosa, aminoácidos. hay versión cafeina y sin; cada cual tiene su momento.Tomaré las siguientes en los km 5, 15, 25, 35. Ah, 45 minutos antes de salir he ingerido mi habitual pastilla de 300 mg de cafeina. La cafeina es un producto ergogénico, que ayuda a vencer el cansancio muscular, y que produce mejoras de rendimiento demostradas , en dosis de 3-5 gramos por cada kg de peso. Más no aporta nada. La cantidad para dar positivo en contro antidoping es estratosférica, además de estúpida, porque  como es muy superior a la dosis aconsejada no aportaría beneficio alguno.

Siento una molestia que revelaré al final de este relato. Y la siento desde que me levanté por la mañana. Bueno, realmente la siento desde antes de acostarme el sábado. Algo con lo que no contaba, y que es un pequeño, o grande, contratiempo. Luego lo cuento.

NUDO

Fina lluvia al tomar la salida. Volvemos al recorrido habitual, subiendo por Cruz Cubierta. Llego al km 5 en 21:37, 8 segundos más rápido de lo previsto. La estrategia Marco en el Maratón de BCN no consigue ese deseado ahorro energético, porque casi todo transcurre en subida, poco pronunciada pero constante. En todo caso, el ritmo ha sido un pelín rápido, 4:19 /km. Del 6 al 10, propiciado por la bajada, voy a ritmo de 4:11 /km. 10 al 15 bien, algo más lento, a 4:18, pero el promedio de los primeros 15 km es de 4:16, el necesario para el objetivo. Hacia el 16, mi esposa e hijas, que siempre ven a su esposo/padre de buen humor y entero en este tramo; luego es otro cantar.




Mis queridas zapas ASICS SkySpeed 3 no han podido darme la gloria de una marca en maratón

 Mantengo el ritmo  hasta el 20. Medio Maratón en 1:29:56. Me había propuesto pasarlo en 1:30:16, al mismo promedio que el año pasado, pero me ha salido un poco demasiado rápido. "¡Mejor!", pensarán los ingenuos...
Sigue el ambiente nublado, suelo mojado, y por fortuna no se forman charcos demasiado grandes, lo que sería una ruina para las plantas de los pies de todos nosotros.  Llego hasta el km 25 al mismo ritmo, 4:16 /km. Aquí tengo el primer aviso de que la cosa puede torcerse: hasta ahora corría tranquilo, tratando de adaptarme y ajustar los ritmos en cada km. El gemelo está aguantando, no duele. El único contratiempo que he tenido, además del que sentía en la salida y que aún no ha llegado el momento de revelar, es que el pulsímetro no da señal. Mierda. Me es muy útil para saber si he sobrepasado o no el umbral anaeróbico. El día de competición siempre pasa algo, Murphy no quiere mucho a los maratonianos... Pero a lo que iba, llega un aviso: me alcanza la primera liebre de sub 3h y su grupito perseguidor. Y entre el 25 y el 30 me llegan a alcanzar las 3 liebres que ha puesto la organización. Al principio intento no perder su pista, pero veo que será inevitable. Entonces pongo en práctico de inmediato lo que mis lectores habituales ya conocen: "el switching"; es decir, el cambio inmediato del objetivo más ambicioso a otro más asequible, sin dejar tiempo ni espacio para lamentaciones.


Así que, cuando estoy a la altura del km 28, hago unos rápidos cálculos y me digo así: " ya no puedo seguir este ritmo de 4:16 /km. Pero estoy viendo que si llego al km 30 en 2:08:30, a partir de ahí me pongo tranquilamente a 4:30 /km, y con eso hago marca personal, porque puedo acabar por debajo de 3:03:30. Y me sentiré super feliz, a pesar de no bajar de 3 horas. Como dice mi entrenador Brian Rosetti, "siempre debes celebrar una marca personal". Sobre el papel la cosa pinta bien, porque implica reducir mi ritmo como 15" por kilómetro, que es un mundo, un 6% más lento.


La estrategia no acaba de funcionar, ya que a pesar de que pintaba "fácil" sobre el papel, en la práctica no consigo ir a 4:30 /km, me sale un parcial hasta el km 35 de 4:43 /km. Así que también hay que renunciar a intentar marca personal, y por tanto realizar otro switching: ahora el objetivo será intentar bajar de 3:05, o al menos rebajar la mejor marca conseguida en el maratón de Barcelona (3:07:46). Aquí poco después del km 35 está mi familia. Mi pequeña Erica corre hacia mí con el gel, que le rechazo porque ya me he administrado el último que necesitaba. Iria, la mayor, registra la escena :-)

video
Video de Iria Baltar

Llego a la Plaza Catalunya, e inicio ese agradecido descenso por Portal de l'Angel. Siempre hay mucho público aquí. En el momento de mi paso están muy calmados; entiendo que no es posible estar animando sin parar varias horas a todos y cada uno de los corredores, pero en estos momentos yo necesito mucho ánimo, así que hago gestos con los brazos mientras grito por dos veces: " Dónde está, no se vé, la afición de los culés". La gente responde de inmediato y me lanzo en pos de la Catedral. Estoy ya bastante perjudicado. Descenso por Via Laietana, paseo Colón y km 40. Estos últimos 5 kms a ritmo ya de 4:57 /km. llego aquí en 2:56:01. Si de aquí a la meta viajo a 4:57 /km, mi tiempo final sería de 3:05:55, lo que supondría una mejora de casi 2 minutos respecto al año pasado, una pequeña recompensa. Pero el destino tenía reservado algo peor...

DESENLACE

Siento una especie de pinchazo, un dolor terrible en mi gemelo izquierdo. No hay derecho, sólo faltan 2 kilómetros! Siento la tentación de retirarme o ponerme a caminar, para no empeorar lo que puede ser una lesión. Pero entonces tiro de orgullo, y me digo que aún tengo una marca por batir: no bajaré de 3 horas, no haré marca personal, no conseguiré mejorar la marca del maratón BCN, pero me queda una cosa: jamás me he puesto a caminar en un maratón. Así que sigo corriendo, mientras grito de dolor y lamento mi mala suerte. Exagero en mis gritos para provocar el apoyo del público. Me aplauden y me animo, en esta subida hacia la meta que a estas alturas parece un puerto de montaña. Llego al 41 a un ritmo como de 6' el km. Lamentable, a ese ritmo no voy ni en mis calentamientos antes de un entreno. Como veo que el gemelo aguanta, intento forzar un poco. Me animan otros corredores. Al 42 ya llego un poco más de prisa. En estos últimos 195 m reclamo todavía apoyo del público. Por fin, la meta. He necesitado 12' 20" desde el km 40 para llegar, ha sido angustioso. 







Secuencia de la angustia final




EPÍLOGO

Y ahora, el relato pendiente. Qué eran esas molestias del principio de carrera? Bien, me veo obligado a revelar intimidades, y lo voy a hacer para prevenir a otros maratonianos de este trance. Resulta que un servidor está acostumbrado a tener el glande cubierto siempre por el prepucio. Pero desde el sábado tarde, el glande quedó al descubierto, y no había manera de devolverle su envoltorio. El domingo por la mañana seguía esta situación, y yo hice mil desesperados intentos para restituir el prepucio a su lugar adecuado, hasta poco antes de tomar la salida del maratón. Como no había manera, me apliqué un poquito de vaselina y dedicí intentar olvidarme del percance. Pero al llegar a casa y desnudarme para ducharme, me encuentro con esta imagen terrible de mi pantalón:


Si señores, el roce con el pantalón después de 3 horas y pico corriendo me provoco una heriditas en la base del glande, de las cuales por fortuna me recuperé en pocos días. Así que, amigos maratonianos, si os pasa algo similar a mí ya lo sabéis: vaselina en abundancia. 

La siguiente sorpresa fue que al quitarme las tiras kinésicas, el aspecto de la quemadura era fatal. Infectada y bañada en pus. Vamos, que al día siguiente tuve que ir de urgencias, donde después de la cura, me pusieron la vacuna anti tetánica y me prescribieron una semana de antibióticos.





He sacado alguna lección de este maratón? Una que ya conocía, que a veces la ambición es mala consejera. Tenía que haber estado agradecido por simplemente poder correr el maratón, pero he sido ambicioso y he querido, a pesar de todo, bajar de 3 horas. Otra lección, que he aprendido después, es que he sabido de una especie de "ley" que dice que por cada segundo por kilómetro que vayas por encima de tus posibilidades al principio, perderás cuatro segundos al final. En este caso, la primera mitad la he hecho a 4:16 /km, y la segunda a 4:40 /km. Según esto, mis "posibilidades reales" eran correr a 4:21 /km, o sea, maratón en más o menos 3:03:30, que hubiera supuesto marca personal...

Sé que ha sido determinante no poder realizar los entrenamientos previstos, sobre todo que la última tirada larga la hice 6 semanas antes del maratón, cuando normalmente la realizo 2 semanas antes. Me ha faltado tener entrenada la sensación de correr cuando ya tienes las piernas cansadas. Los entrenos de calidad han funcionado, pero en maratón es fundamental tener entrenado el "sacrificio" , y en esta ocasíon no ha podido ser. Estoy convencido de que si hubiese competido en medio maratón, hubiera podido mejorar mi marca de nuevo. Pero el maratón, amigo, es otra cosa...


Quizás el diploma más sufrido y luchado de mi carrera maratoniana hasta la fecha



La nueva costra de mi quemadura ha desaparecido al fin, dejando una marca que ahí quedará para el recuerdo. Como el atentado de Boston, que deja una herida profunda y grave de verdad. Todo mi cariño para las víctimas de ese cruel y loco atentado.