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VERDADES COMO PUÑOS

"Nulla aesthetica sine ethica. Ergo apaga y vámonos" (No hay éstética sin ética). JOSÉ MARÍA VALVERDE.


miércoles, 11 de agosto de 2010

Fin-de-Siècle


Sidonie Gabrielle Colette, novelista francesa de finales del XIX, principios del XX


El Fin-de-Siècle es un cocktail de autor y procedencia desconocidos, aunque parece que fue creado allá por 1920. Su estructura obedece a los cánones clásicos: potente base alcohólica, vermouth y bitters; es por ello que constituye un vigoroso y estimulante aperitivo, con el que a menudo afronto las comidas dominicales. Su inspiración es inequívocamente francesa, dada la presencia del Amer Picon. Así pues, el nombre que recibe es muy afortunado, evocando la decadencia que sobrevino al final de la Belle Epoque, y la expectativa ante el inminente nuevo siglo (que tristemente se manchó pronto de sangre con la primera guerra mundial).

La receta original, que admite pocas variaciones, se encuentra idéntica en todas las fuentes consultadas:

6/10 Gin (7,2 cl)
3/10 Vermouth dulce (rosso) (3,6 cl)
1/10 Amer Picon (1,2 cl)
1 golpe de orange bitters
Graduación alcohólica: 32,7 º
Contenido alcohólico: 31,4 gr.
Hidratos de carbono: 10 gr.




Se prepara en el vaso mezclador, lleno de hielo hasta sus 3/4 partes, vertiendo los ingredientes y removiendo al menos 30 segundos. Se cuela y se sirve en copa clásica de cocktail helada. Esta bebida no lleva adorno o guarnición, aunque si deseamos de todas formas embellecerlo, atendiendo a sus componentes no le iría nada mal un twist o rodajita de naranja.





* Gin: Utilizaremos una ginebra clásica, london dry gin. Mis favoritas entre las premium son la Hendrick's (escocesa, por cierto) y la Bombay Sapphire. Para este cocktail, veo que hay quien recomienda fervorosamente Martin Miller's: http://www.twoatthemost.com/martin-millers-gin/ . Otras ginebras que consumo habitualmente son la Bombay , la Tanqueray, y recientemente me he aficionado mucho a la espléndida Seagram's, americana y muy, muy seca. Y nunca despreciemos la mítica Gordon's. Ahora que estamos en una época de moda de la ginebra premium, gracias a la avalancha imparable del gin & tonic - del que pronto he de escribir, porque se dicen y se hacen tantas barbaridades tras las barras que me veo obligado a intervenir con mis modestos conocimientos en la materia -, conviene no olvidar que existen en el mercado grandes destilados por menos de 12 €. Adoro las bebidas de calidad, pero aunque mi querida esposa no me crea, tampoco soy amigo del derroche y no veo necesario gastarse más de 30 € para adquirir una botella de G'Vine o Citadelle, salvo excepciones puntuales - un capricho es humano - , que nos sobre el dinero o que nuestro espíritu snob prevalezca sobre el sentido común...


Dos gentlemen vestidos para el cocktail


* Vermouth dulce: el más sencillo de encontrar es el Martini rosso, pero como ya comenté en su día, un sencillo vermouth de pueblo a granel de zonas como el Penedès, Tarragona o el Priorato, puede suponer una gratísima experiencia, gracias a su mayor cuerpo y carga herbal. Otras buenas marcas embotelladas son el Noilly Prat (más conocido por su versión blanca seca), el Perucchi y el Yzaguirre.


* Amer Picon: es un aperitivo francés, amargo y agridulce con aromas anaranjados, elaborado mediante infusión en alcohol neutro de pieles de naranja (frescas y secas), quinina, jarabe de azúcar, raíz seca de genciana, hierbas y especias diversas. Es un ingrediente esencial de una bebida muy popular en el País Vasco-Francés, el Picon Punch ( se vierten 6 cl. Picon y una cucharadita de granadina en vaso alto y ancho (tipo sidra) lleno de hielo. Se completa el vaso con soda y una piel de limón. Opcionalmente, se pueden añadir de 2 a 3 cl. de brandy)



Picon Punch


El problema es que el Picon actual dista mucho del original. En su día su graduación alcohólica era elevada, como la de los destilados, 39º. Y con esa graduación en mente se creó el Picon Punch. Pero a partir de 1970, la casa Picon ha ido rebajando el contenido alcohólico, primero bajándolo a 25º y posteriormente, en 1989, una nueva rebaja lo deja en los actuales 18º, menos de la mitad que la graduación original, lo que provocó la cólera de sus fieles consumidores. Lógicamente, el producto aguado ha perdido carácter y algunos de los cocktails que se elaboraban con él han perdido sentido.


Actualmente existen dos productos Picon: Picon Bière, que es la evolución del clásico, pensado para consumir mezclado con cerveza, y Picon Club, orientado para combinarlo con vino blanco seco. El Picon Bière sigue funcionando en el Fin-de-Siècle, pero sería cuestión de ir al bar Dry Martini, y pedirle a Javier de las Muelas que me regale una de las botellas del Picon original que decoran las paredes de su magnífica coctelería... :-)


Para los alquimistas, existe una receta para preparar Amer Boudreau, que vendría a ser un intento de emular el Picon original, publicada por Jamie Boudreau. Consiste básicamente en mezclar amaro Ramazzotti con tintura casera de naranjas amargas, orange bitters y agua mineral:



* orange bitters: puede parecer supérfluo añadir orange bitters cuando en sí el Picon es ya un amargo anaranjado, pero así figura en la recete original. En la foto de los ingredientes figuran los "oranje bitters" que fabrica De Kuyper en Holanda. Es una buena bebida, pero poco concentrada y más útil para completar tragos largos. En su lugar seguramente es mejor utilizar Angostura orange bitters, última creación de está mítica marca - famosa por su mítico bitter aromático - que desde hace poco se comercializa en España. Atención: es un bitter magnífico, buenísimo, de pronunciado carácter de naranja, pero es tan concentrado que una sola gota de más nos puede arruinar cualquier cocktail.¡ Avisados quedáis!




Excelente producto, Angostura orange bitters

Bien, ya sólo nos queda servir el aperitivo, preparar nuestro Fin-de-Siècle y paladearlo mientras nos trasladamos mentalmente a la elegancia, decadencia y sofisticación europeas de 1920, poco antes de que llegase la Prohibición americana (1920-1933). Pero esa es ya otra historia...


El glamour de los 20's

jueves, 13 de mayo de 2010

Mi maratón para runners

Más de un mes sin escribir en mi blog, es grave... Y prometí relatar mi última maratón desde un punto de vista más técnico, para esos runners que me siguen. ¡Vamos allá!


Empezaré con algo que es poco técnico, más bien emocional. Esas sensaciones especiales minutos antes de empezar el maratón. Mientras me acerco al pabellón donde está el servicio de guardarropa, no sé porqué pienso en todos esos grandes atletas del Tercer Mundo, esos keniatas, etíopes, eritreos... Esos hombres negros que hace siglos fueron capturados en Africa , llevados al Caribe y a América del Norte como esclavos, y que ahora en el siglo XXI destrozan todos los registros en las pistas: jamaicanos en la corta distancia, etíopes y keniatas en el fondo. Y me siento orgulloso de compartir con ellos el amor por este deporte, que sobre el papel es el más sencillo de todos, pero que en la práctica requiere no sólo potencia en las piernas, sino cálculo, concentración, disciplina y fortaleza mental.


Como he pedido el cajón sub 3 horas, tengo el honor de compartir los momentos previos a la salida con los atletas de élite, que este año son de gran calidad ( los 3 primeros superaron el record de este Maratón, y el ganador Jackson Kotut, firmó el maratón más rápido jamás corrido en suelo español con 2:07:30). Puedo estrechar la mano y desear suerte al marroquí Otmane Btaimi, que ganó con facilidad la Maratón del Mediterráneo 2009 ( no le fue tan bien aquí, firmando un 30º lugar). También hablo con el destacado atleta popular Xavier Bonastre, que me comenta que ha estado a punto de llegar tarde por un par de olvidos de material en su casa. Por suerte ha llegado a tiempo, y en esta maratón tan especial en que su compañero y amigo Arcadi Alibès cumple su maratón nº 100, él también conseguirá finalmente su objetivo ( para esta carrera buscaba bajar de 3:18, y firma 3:17.48. Xavier acredita marcas por debajo de 3 horas, pero al llevar muchos años en esto, ya ha pasado la época de "marquitis" en que yo estoy ahora sumergido de pleno).


Hablemos ahora de mi objetivo. Como siempre, tengo uno principal y otro secundario. El principal me lo marqué al empezar el entrenamiento específico para esta maratón: he entrenado en una horquilla para un objetivo entre 3:03:27 y 3:07:29. El primer valor, porque es el tiempo que se puede esperar de quien haga 1/2 maratón por debajo de 1:27:00, objetivo que me planteé lograr en esta temporada. El segundo, el más modesto, tiene valor psicológico: de lograr esta marca, estaría ya más cerca de 2:59:59 que de 3:15:00, con lo que me sentiría mucho más cerca de mi gran objetivo en maratón.


Esos eran los objetivos en diciembre, al empezar el plan de entrenamiento específico. Después de disputada la 1/2 maratón de Barcelona, he ajustado el objetivo. Mi marca "virtual", sin la lesión a 500 m de la meta que me obligó a acabar a la pata coja, hubiera sido de 1:27:35. La marca real fue 1:28:25. La primera marca augura estar por debajo de 3:05, la segunda hace prever que es posible bajar de 3:07. Mi lesión me impidió realizar "la madre de todos los tests", el famoso 2 x 6000 o 2 x 5000. Sí en cambio pude hacer el de 60' a ritmo de competición previsto. El ritmo a testar fue 4' 23" / km ( maratón en 3:05), y hay que reconocer que el test sirvió de severa advertencia. Lo aborté en el minuto 50', ya que la diferencia de pulsaciones desde el minuto 5' y el momento en que dí por concluida la prueba era ya de 18 bpm. Según las recomendaciones, el ritmo de competición propuesto será factible si la diferencia de pulsaciones entre el 5' y el 55' es menor de 5. Si está entre 5 y 10, se recomienda reducir un poco el ritmo objetivo, y si es superior a 10, sin duda hay que ajustar a la baja, entre 5" y 10" por km. Debo ajustar el ritmo, no queda otra...




... Pero quien me lea de vez en cuando ya sabe que si peco de algo es de ambición, no de prudencia. Así que aunque el sentido común y el resultado del test me deberían inclinar a plantearme un ritmo promedio de 4' 33" / km (maratón en 3:12), decido que el tiempo objetivo será de 3:07:29, el que ya me había planteado como número simbólico hace meses. 3:11:59 es un objetivo muy poco motivante, supone no hacer marca, un paso atrás. 3:07:29 lo veo aún factible a pesar del test, teniendo en cuenta lo fuerte que me sentí en la 1/2 maratón. La lesión de sóleo planeará en mi cerebro, pero la ilusión puede jugar a mi favor. Dadas las circunstancias, el objetivo es ambicioso: supone correr a 4' 27" el km, apenas 4" por encima del ritmo testado ( y fallado). Y por supuesto, siempre está el objetivo secundario: la marca personal. El listón está situado en 3:11:22.


Y me hago el plan de carrera, siguiendo como siempre la estrategia Marco, dividir el maratón en 3 fases de 14 km, subdividiendo la primera en 3 y 11 km. Como ya sabéis mis lectores, se trata de empezar la maratón a un ritmo por debajo del promedio previsto, intentando controlar las pulsaciones, para así ahorrar valioso glucógeno para el final de la carrera. Esto es difícil por los nervios de la competición, y también porque en Barcelona los primeros kms son en leve subida. La idea es conseguir estos parciales:

10 km: 0:45:00
20 km: 1:29:00
1/2 maratón: 1:34:00
30 km: 2:13:00
40 km: 2:57:00
42 km: 3:06:00

Se va a dar la salida, se eliminan las cintas separadoras de los cajones, y por prudencia opto por retrasar mi posición. No se si esto es práctico, porque en la calle Creu Coberta, por donde transcurre el primer km, se forman terribles embudos. Y más este año, que somos más de 10.000... Pistoletazo, vamos pa'lla... Una cosa clara en la mente, hay que estar por delante de la liebre del 3:15, esta vez no hay duda. Y yo corro y no la veo. Lo que sí veo son mis parciales, y que mi ritmo cardíaco a partir del km 2 es demasiado alto. Soy la pera, debo ser el único tío del planeta que da pulsaciones más altas en maratón que en media maratón, y eso que la teoría dice que, disputando ambos a tope, el promedio de pulsaciones del maratón está un 8% por debajo. ¡En mi caso es un 6% por encima!




Como se aprecia en el gráfico, la cadencia de pulsaciones en la Maratón del Mediterráneo fue mucho más favorable, acaso por su recorrido más llano, entre otros factores. Pero hasta el km 10, en la maratón de BCN he estado por encima de pulsaciones respecto a la del año pasado. Entre el 10 y el 25 los datos se alternan, y lo positivo es que desde el km 25 hasta el 42, he estado por debajo del año pasado. El dato se dispara al final, porque tuve que darlo todo para hacer marca...

En fin, volvamos a la carrera. Hasta el km 5 no pillo a la liebre del 3:15, a la que me ponía nervioso ver, pues no entendía que hacía tan adelantada. Allí veo a mi colega Oriol que la sigue, y se lo comento, que está yendo demasiado deprisa. Me anima a seguir para adelante, y así lo hago. Y es que estoy yendo bien, porque me planto en el km 10 en 43' 53", cuando podía hacerlo en 45'. La cosa funciona.

Como todo maratoniano sabe, estos son los buenos momentos. Te sientes aún poderoso, se corre a gusto. Llego al km 20 en 1:28.32, con algunos segundos de colchón sobre el objetivo de 1:29:00. Poco después, la media cae en 1:33:23, manteniendo ese colchón sobre el objetivo de 1:34:00. Es un parcial magnífico, ya que de conseguir manterner ese ritmo esta el final, mi marca sería de 3:06:46, extraordinaria. Pero ello no va a ser posible. Después de la bajada por la Rambla Prim, que realizo más lenta de lo deseable, viene una subidita de 2 kms y pico por la Diagonal hasta la Torre Agbar. Es durilla, y encima ves al otro lado a los corredores más rápidos que ya han superado ese obstáculo que tú estás empezando a afrontar. Nunca compensará ver a los corredores más lentos cuando tú bajas, por lo miserable que te sientes cuando tú subes y los más rápidos bajan. Pasado este pequeño suplicio, llegamos al km 30. Debía llegar en 2:13, y he empleado sólo 21" más. No es un drama, pero es que ahora empieza el maratón de verdad... En los últimos kms había estado haciendo algunos cálculos, y pensaba que a un ritmo de 45' cada 10 kms ( 4' 30" / km), me plantaría en el 30 en 2:15, y en 3:00 en el km 40. Si a partir de ahí estaba cansado y debía bajar el ritmo a 5' 00", llegaba al km 42 en 3:10, con lo que la marca estaba asegurada...

Pero ahora empezaría el sufrimiento, empezaría la lucha: esos eternos 5 kms de la ronda litoral hasta llegar al parque de la Ciudadela. Mi ritmo, que hasta el km 30 era de un promedio de 4' 27" el km, se empieza consolidar en estos 5 kms en torno a 4' 45". Decido entonces que prefiero no acelerar para intentar recuperar mi ritmo original, no vaya a ser que me cargue de pulsaciones o , aún peor, que el sóleo proteste y se acabe la maratón. Así que hay que volver a poner en marcha la calculadora, amigos míos, la inseparable compañera de viaje en la mente de un maratoniano. Y calculo lo siguiente: manteniendo el ritmo en 4' 45", llegaría al km 40' en 3:00:51, y al 42 en 3:10:21. Hacer marca personal es factible. Y aquí aprovecho para soltar un pequeño discurso: creo que parte del éxito en una competición es saber "elaborar el duelo" en el momento adecuado. Me explicaré...

En mi caso particular, como sabéis, en general suelo tomar la salida con un objetivo de "dos capas": uno, el más ambicioso, que es para el que he entrenado. Dos, la mejora de marca personal. Bien, creo que es fundamental saber darse cuenta a tiempo cuándo el primer objetivo no es factible. Y en cuestión de segundos, quitarse la sensación de "fracaso", y hacer los ajustes oportunos - de moral, ritmo... - para empezar una carrera distinta, con un objetivo distinto. Si uno se empeña en mantener vivo al cadáver - por eso hablo de elaborar el duelo - , el objetivo ya inalcanzable, lo más probable es que la carrera acabe en abandono o, al menos, con ua terrible sensación de frustración y derrota. Y diría que yo he aprenddio bastante de esto... En esta maratón, por ejemplo, lo conseguí cuando con cierta, leve tristeza, asumí que no iba a logar la marca objetivo, pero sí podía todavía hacer marca personal. La verdad es que me he hecho un experto en "duelos" en los últimos tiempos... Poco después de la maratón, en la Cursa dels Bombers 2010 disputada a final de abril, poco antes del llegar al km 5 me dí cuenta que no podría bajar de 40', y me ajusté en cuestión de segundos a realizar el objetivo secundario: bajar de 41', para consolidar marcas por debajo de 41', y sentir que hay un escalón firme y superado en mi progresión... Por cierto, es de justicia decir aquí que esa teoría de "elaborar el duelo" me la reveló en mis años de estudiante de Psicología mi brillante compañero y amigo Xavier Reig, cuando mi novia - hoy mi mujer - rompió conmigo. Xavi me dijo: "debes elaborar el duelo, asumir que ya no está contigo, si sigues empeñado en negarlo seguirás sufriendo".


Pero bueno, seguimos en la maratón, ya bajando las Ramblas. El trayecto entre Plaza Catalunya y el final de las Ramblas es una bonita parte del recorrido, porque hay mucho público y ves cerca el final. Algún día lo disfrutaré más si corro la maratón a un ritmo más flojo, pero yendo a tope, estás más por el sufrimiento que por la observación del entorno. Eso sí, se quedan grabadas imágenes del avituallamiento delante de la catedral, la calle Ferran (peligrosa si el suelo está húmedo)... Al final de la Rambla no me encuentro a la negra flor, sino a una chavala morena de escasa estatura, que por mis pesquisas atiende al nombre de Gema Canet. Ella y otros dos corredores de los que aparentemente iba acompañada , me habían adelantado en el litoral. A uno de ellos le he adelantado yo más adelante cuando él ya iba caminando, quizás lesionado. Como veo que ella se gira con frecuencia para mirar atrás, cuando la alcanzo le advierto de que uno de sus compañeros ya no podía seguirla. Me dice que está preocupada por el tiempo que está perdiendo. Le digo que no se preocupe, que yo seguro que voy a hacer marca personal bajando de 3:11. Vaya, casi me equivoco... Gema finalmente acabó en 3:12:10, en el 18º lugar de su categoría, Senior Femenina (mujeres entre 23 y 35 años).


Secuencia de mi adelantamiento a Gema

El mundo es un pañuelo y, por deducción, el mundo maratoniano es aún más pequeño. Hete aquí que investigando a esta moza me encuentro que compartió parte del recorrido con el amigo Toni DLH, que luce la camiseta azul de su club. Obsérvese:





Por su parte, Toni DLH finalizó este su primer maratón con el extraordinario tiempo de 3:13:39, bastante por debajo del 3:15 que era su objetivo inicial. Posición final, 1394, 709 de su categoria (hombres 35-45 años). Con el estado de forma de este hombre era difícil seleccionar un objetivo, ya que por un lado 3:15 es un objetivo muy ambicioso para un primer maratón; pero por otro lado, quien acredita reiteradamente tiempos por debajo de 38' en 10 km como nuestro amigo, está capacitado para firmar los míticos 42,195 kms en 2:58 o menos. Todo llegará, seguro...


En cuanto a Oriol, la suerte le tiene abandonado, y no consiguió su objetivo inicial de bajar de 3:15, tuvo que conformarse con 3:20:48. Posición 2004, 399 de su categoría (hombres 45-55 años). Hasta la media maratón iba con tiempo sobrado, pero el muro apareció. La organización no ha colgado fotos de él, así que no puedo ilustrar este artículo con su imagen...


Llegada a meta de Toni DLH


En fin, volvemos conmigo. Ahora subidita por el paralelo y, al llegar a la Ronda de Sant Pau, es el km 40. Llego en 3:00:43. Está bien. Bien si obviamos el "pequeño detalle" de que en mi objetivo inicial había que llegar aquí en 2:57:00, y en el más modesto, 3:00:00. El problema ha sido que en la subidita por el paralelo mi último parcial ha registrado 4' 55". Miedo. Habrá que luchar por la marca. Hay que subir por la Ronda de Sant Pau, pasando por los siempre atónitos clientes y vendedores del Mercado dominical de Sant Antoni, y las fuerzas flaquean. Al km 41 en 4' 54". Uff... Ahora la calle Sepúlveda. Es en llano, con ligera subida hacia el final y la gente anima mucho, pero a duras penas mantengo el ritmo, hago lo que puedo. En el horizonte, esa fachada de la Fira que señala la proximidad a la meta. Un esfuerzo más. Km 42. En mi reloj veo 3:10:23. Para hacer marca, hay que espabilar. Necesito cubrir los 195 metros restantes en 58" para mejorar mi marca por un solo segundo. Parece sencillo, es un ritmo de 4' 57" / km. pero llevo sobre las piernas 42 kms. Y no quiero arriesgar...


Cuando aún es divertido correr, antes del km 20...

Así que me pongo a tope, todo lo rápido que puedo, y cruzo la meta en 3:11:14. El ritmo de estos últimos 200 metros ha sido de 4' 21" / km, que no está nada mal para el final de una maratón. Lo tragicómico es que la mejora de marca la he conseguido, por apenas 8". ¡Es como de broma jugárselo todo en 200 metros, cuando la carrera tiene 42 kms! Total, posición 1177, 186 de mi categoría ( hombres 45-55 años). ¿Próxima maratón? Mediterráneo, 24 de Octubre. Objetivo a día de hoy, 3:05:00. Seguiremos informando.




jueves, 11 de marzo de 2010

Otra maratón al saco, con marca personal (3:11:14)

(Maratón de Barcelona. 07.03.2010. 42, 195 kms)


Mi maratón en imágenes




Comprobando el chip el día anterior a la carrera. Aparece mi marca del año pasado




Distribución de los cajones de salida. El mío es el rojo, justo detrás de los corredores de élite. Nunca he bajado de 3 horas (ese es mi sueño, y trabajo para ello), pero solicité ese cajón y la organización me lo concedió. Salgo con el objetivo de 3:07:29 o, si no es posible, al menos mejorar la marca personal (3:11:22, Octubre 2009, Maratón del Mediterráneo).




Esto es lo que me espera. 42,195 kms en Barcelona, en un recorrido prácticamente idéntico al de 2009 y con pocas modificaciones respecto a 2008. Subida suave pero constante hasta el Nou Camp, bajada a través de Les Corts hasta la zona de salida (Plaza Espanya), Gran Via hasta Paseo de Gracia, subidita hasta Rosselló, recto hasta Sagrada Familia, subida por la Meridiana, bajada por la misma avenida, puente de Calatrava, bajada por Rambla Prim, subida y bajada por Diagonal hasta la Torre Agbar, Ronda Litoral hasta Parc de la Ciutadella, y atrevesar el Centro (Arco de triunfo, Ramblas, Colón...) hasta la meta.






Como veis en el cartel superior derecho, los maratonianos de élite pasan el control antidoping. A pesar de que mi casa parace una parafarmacia, yo no daría positivo. Tomo habitualmente suplementos de vitaminas y minerales (sobre todo Calcio, Magnesio, Cromo), y "cocktails" quema grasas algunas semanas antes de la competición (L-Carnitina, Garcinia Cambogia, Citrus Aurantium...), así como antioxidantes (Coenzima Q10). El día de la carrera, unas horas antes, el desayuno consiste en 2 tostadas integrales con un poco de miel, una barrita de cereales, 250 ml de bebida isotónica, 250 ml de Red Bull sugarfree (quitándole el gas. El café sólo lo tomo en forma de carajillo). Ninguna de estas sustancias es ilegal, tampoco la cafeína.






Ya estoy en el km 10 (esta foto y las siguientes corresponden al 16-17). He llegado en 43:53. En mi estrategia de carrera, me valía llegar en 45:00. Debería haber disminuido ligeramente el ritmo...)








Mi pequeña Erica lleva este cartel para animarme en el recorrido. Lo han escrito entre ella y su hermana mayor Iria. Paula me filmará en video. Me emociona que mi hija de 4 años exhiba un cartel trilingüe. Yo empecé a estudiar inglés a los 10 años, y no hablé catalán hasta los 14. Por suerte los niños de hoy empiezan antes, y la lengua de los catalanes, valencianos, mallorquines y occitanos ya no está prohibida por ningún dictador.




¡Ahí están mis nenas! El día empezó tímidamente soleado, y se ha nublado. 9º-10º, ideal para correr, pero no tanto para el público, que va abrigadito. Llevo calcetines de compresión, por primera vez en una competición. Me los compré después de mi lesión, para protegerme los sóleos (estuve lesionado del derecho). Han funcionado: a partir del km 25, me dolía toda la musculatura de las piernas, excepto los gemelos :-)



video

VIDEO. Mis nenas me animan. Les dije la hora aproximada de paso, y Paula comenta con otra espectadora que he llegado con 2 minutos de retraso. ¡Hay que ver cómo me exigen mis mujeres! Por cierto, al policía parece no gustarle sel filmado, pone cara de de "a ver dónde vas a publicar tú esto". No se preocupe, joven agente,, en mi blog está usted seguro. Ya le pixelaré en cuanto tenga un momento :-)







Me despido animado. Voy hacia el km 20. Llego en 1:28:32. Tenía previsto hacerlo en 1:29:00. Voy bien. Pero me ha mosqueado esa subidita por la Meridiana. Me enchufo mi segunda porción de barrita y le doy un trago a la isotónica en el avituallamiento. Es fundamental reponer hidratos de absorción rápida, pues durante el recorrido la gasolina - el glucógeno - se acabará tarde o temprano y entraremos en el metabolismo de la grasa, combustible mucho más lento.





Puente de Calatrava. Al fondo, las obras para el AVE. Acabo de pasar la Media Maratón en 1:33:23. Si consiguiese completar el recorrido al mismo ritmo, pulverizaría mi marca... No lo conseguí. El italiano que corre a mi lado en cambio consiguió incluso acelerar ese ritmo endiablado, ya que finalizó en 3:06:23, gran marca.




Torre Agbar, km 27. He sufrido en los más de 2 kms de subida contínua. Desde hace rato ya voy ajustando mentalmente el objetivo, pensando en que debo llegar al km 30 como máximo en 135 minutos, es decir, 2:15:00. Mi cálculo es el siguiente: a 45 minutos cada 10 km, me planto en el 40 en 3 horas justas. Aunque esté desfallecido y llegue al 42 a ritmo de 5' el km, el tiempo sería 3:10:00. Los 195 metros que faltan me los pulo seguro en 1 minuto, con lo que saldría 3:11, marca personal.




Bajando hasta donde de verdad empezará el trabajo duro. Hay un dicho en maratón que sentencia: "La maratón es una carrera de 10 kms con 32,195 kms de calentamiento". Es una verdad como un templo. En general, a todo corredor le aparecerá el famoso "muro". El desgaste del glucógeno muscular obligará al cuerpo a buscar grasa como combustible. Si no le llega, tirará de proteína , lo que es terrible. Ya empiexo a tener molestias musculares. De pulsaciones voy razonablemente bien. Bueno, mi acepción de "razonable" es bastante generosa: en estos momentos ya estoy por encima de 174, que es el 90% respecto a mi frecuencia cardíaca máxima. De hecho, según la conocida fórmula FCM= 220 (para hombres) - edad , 174 es mi MÁXIMA! Mi corazón tiene una edad "atlética" de 27 añitos, más o menos :-)

EL SUFRIMIENTO DEL CORREDOR DE FONDO. Aquí debemos estar ya en las Ramblas, kms 38-39. Aunque la cabeza me funciona mejor que el año pasado, he pasado por el trance y la ida de olla típica, y he olvidado lo que pasaba por mi cabeza. Llegué al km 30 en 2:13:31, sólo 31" por encima del objetivo inicial, pero ahora estoy sufriendo. Llevo parciales lentos, por debajo de la media prevista, y me duelen las piernas. Por precaución, no trato de recuperar ritmo; pienso que es mejor acabar sin marca que tener que retirarse por forzar. Recuerdo mi lesión. A partir del 30 se van retirando corredores. En esta edición no llegaron a 400 los retirados, de los más de 10.000 que tomamos la salida también acabamos más de 10.000 .

Llego al km 40 en 3:00:43. Es terrible. En mi estrategia inicial, debería haberme plantado aquí en 02:57:00. Pero es que en mi planteamiento más modesto, debería haber llegado en 3:00:00. ¡MI MARCA PERSONAL PELIGRA! Tengo que aumentar el ritmo hasta la meta, pero no puedo. Es terrible haber corrido a ritmos entre 4' 20" y 4' 30", y ahora no poder apenas bajar de 5' 00"...

VICTORIA. Llego al km 42 en 3:10:23. Faltan 195 metros, la recta de meta. Para hacer marca, debo cubrir esa distancia en 58" como máximo. Estoy hecho polvo, pero animado. El público está callado. Levanto los brazos para provocar que animen. Empiezan a aplaudirme, y pongo la directa. Lo voy a conseguir. ¡Sí coño! Consigo cruzar en sólo 51", a un ritmo de 4' 21" el km. MARCA PERSONAL. Dedo en alto apuntando al cielo, mi ritual de entrada cuando hago marca (a la izquierda de la imagen). He entrado por mi derecha para poder adelantar a toda la masa de corredores que estaba llegando a meta...


El tiempo real es 3:11:14. He logrado mi marca por apenas 8"...



EXTASIS. Señalo mi dorsal con los pulgares. No es para menos. He tenido que luchar hasta el final.


Celebrando el éxito con Enric Ribera, uno de los mejores atletas populares de Barcelona, con el que coincido en muchas carreras. Eso sí, siempre tengo que verle la espalda, y a lo lejos: Enric tiene marcas en 10 km por debajo de 38', quizás 37'. Yo aún no he bajado de 40', a pesar de estar en el Top Ten en la Challenge 10 k de Barcelona 2009, en mi categoría de edad. Saludé a Enric antes de la carrera, y le pronostiqué que haría 2:55. El me dijo que nunca había conseguido bajar de 3 horas. Su tiempo final, 2:55:09. Lo acerté. Este hombre es un crack del atletismo amateur, ¡qué envidia! Su ejemplo me da fuerzas para superarme, tenemos una edad parecida ( él un añito más joven). Es un honor que me haya ofrecido fichar por su equipo, que lleva el simpático nombre de CORRECATAGAFO ("correquetepillo"). M'ho pensaré Enric, moltes gràcies! Ja parlarem :-)

jueves, 18 de febrero de 2010

Sabor agridulce

(6 Mitja Marató de Barcelona. 14.02.2010. 21,0975 kms)




Salgo de mi casa en este gélido día de San Valentín, bien tapadito y escuchando el último trabajo de Sade, “Soldier of Love”, después de 10 años sin publicar ningún álbum nuevo. A cada nueva escucha diría que ganará en mi favor, pero en estos momentos pienso que es probablemente lo más flojo de la discografía de esta banda que toma su nombre de su cantante, la adorable nigeriana Helen Folasade Adu, poseedora de la Orden del Imperio Británico y de otro galardón aún más valioso: su dulce, aterciopelada y elegante voz. Es un buen álbum, pero el listón está demasiado alto…







… Sigo escuchando “Love de Luxe”, uno de mis álbumes favoritos, que contiene canciones eternas como “Kiss of Life”, “Cherish the Day”… Para entonces ya he dejado mis cosas en el guardarropa y he iniciado el calentamiento. Por Murphy, un día en que no me olvido nada – toalla, chancletas, calzoncillos… - no habrá servicio de duchas. Grrrr… Me cubro con mi habitual chubasquero Made in China que abandonaré poca antes de la salida e inicio mi trote suave. Serán suficientes 10 minutos, es una Media Maratón y hay que guardar fuerzas, no es necesario más. Me dirijo hacia mi cajón de salida, siendo de los primeros en llegar. Esta vez me ha sobrado tiempo para hacer todo lo necesario. El frío es intenso, calculo que 0º. Era lo que anunciaban las predicciones, y además está nevando suavemente. Unos copitos que caen muy lentamente, haciendo que a los corredores apiñados en la salida les salgan unas “canas”. Muchos han optado por taparse rigurosamente, con gorros, camisetas de manga larga y/o cortavientos, mallas, guantes… Yo para entrenarme si procuro ir bien abrigado, pero para competir prefiero libertad de movimientos, así que llevo mi habitual camiseta Adidas Techfit sin mangas, pantalones de atletismo y, eso sí, guantes, porque las blandas yemas de los dedos sí sufren el frío. Hoy me he calzado las Brooks Glycerin 7; las Saucony Ride 2 Pro/Grid tuvieron su oportunidad en la Media de Sitges.

Se da la salida y felicito mentalmente a la organización y los corredores; la gente ha respetado los cajones de salida, y como yo estoy situado en el segundo, de corredores con marca inferior a 1:30, – sin contar los atletas de élite - , se corre desde el principio a un ritmo vivo. Eso facilitará mi trabajo. Llego al primer km en 4’ 06”, como es habitual en mi primer km de competición, más de prisa de lo que pretendía – es que soy un caballo loco - , y decido aflojar ligeramente el ritmo. Mi objetivo hoy es intentar acercarme a la barrera del 1:28 y, si toda va bien, intentar derribarla. Mi mejor marca es 1:29:32, conseguida el año anterior en la misma competición. La estrategia teórica que seguiré para conseguir el objetivo será salir en los primeros 3 km a un ritmo de 4’ 15”, incrementar entonces a 4’ 13” para llegar al km 10 en poco más de 42’. A continuación, incrementar un poco más al ritmo a 4’ 11”, y tratar de hacer los últimos 3 km a 4’ 05”.





El objetivo es ambicioso, pues supone una rebaja de minuto y medio de la marca, pero me veo capaz porque he tenido muy buenas sensaciones en la última semana, realizando entrenamientos muy intensos, y sin embargo, con pulsaciones muy moderadas. Por ejemplo el martes pasado completé un entrenamiento magnífico. Pretendía hacer un par de kms de calentamiento, y luego correr 7 kms a un ritmo de 4’ 08”, lo que para mi supone un entrenamiento de “tempo”. Para el profano, se conoce como tempo a una carrera realizada a un ritmo exigente, en el que se está entre el 85% y el 90% de la frecuencia cardíaca máxima. El ritmo debe estar entre el previsto para competición de Media Maratón y una hipotética carrera de 12 km. Pues bien, me sentía tan cómodo que decidí “regalarme” 2 kms más. Y aún podía haber hecho con facilidad un décimo km, lo que equilvaldría a 10 km en 41’ 20”, que coincide con mi quinta mejor marca en competición.

Pero bueno, aquí estamos corriendo bajo esta suave nieve y un frío que, a esta velocidad, no se nota ni molesta; más bien estimula. El 2º y 3er km son complicados, con subidita poco pronunciada pero constante. Los cubro con parciales muy aceptables, 4’ 15” y 4’ 23”. Por aquí me encuentro a mi compi de gym Josep Mª, reportero de TV3. Su objetivo es bajar de 1:30, pero el mío es más ambicioso, y como mi último parcial ha sido algo flojo – motivido por la subida -, decido tirar un poco. con el 4 km, en bajada por las Ramblas, que realizo en 4’ 01”, bien. Hasta el km 5 habrá otra subida ligera, y llego en 4’ 21”. Avituallamiento. Para mi alegría, hay bebidas isotónicas. Esa es mi bebida habitual en las tiradas largas dominicales, importante sobre todo a partir del km 10, para ir reponiendo hidratos de carbono y minerales.

Una vez repuesto, encadeno una serie de muy buenos parciales, bastante más rápidos de lo que había previsto en el plan de carrera. A todo esto en la Gran Vía un espectador me anima por mi nombre, lo que achaco a que figura en el dorsal. Pero su cara me resulta familiar… Pienso, no puede ser Guillermo, que está en esta misma carrera. Pero sí es él, finalmente no tomó la salida. Buen amigo, ir a animar a la gente mola :-)

Pues eso, desde el km 5 mis parciales son 4’ 10”, 4’ 13”, 4’ 09”, 4’ 05” y 4’ 01”. Con ello me planto en el km 10 con 41’ 46”, 30” antes de lo previsto. Voy muy bien, y me siento muy bien, y las pulsaciones están por debajo de 170 (88% de mi frecuencia cardíaca máxima), límite psicológico que enciende mis voces de alarma si se produce demasiado pronto en competición en gran fondo.


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Paso por la zona de meta, poco antes del km 9

Los km 11 y 12 no los cubro tan de prisa, los cubro en un total de 8’ 25” ( la organización “se comio” la señal del km 11). Es un parcial aceptable, pero se trataba de ir in crescendo. Así que me pongo las pilas y aprieto. Llego al km 15 con parciales de 4’ 06”, 4’ 10” y 4’ 06”, aprovechando algunas bajadas. Eso está mejor. Poco después, empiezo a notar como se forma una ampolla en el pie derecho. Hacía tiempo que no tenía ese problema. No hay otro truco que aguantar la molestia y el dolor. Tomo nota, y pienso que en el Maratón quizás vuelva a confiar en las Saucony, que nunca me ocasionaron ese problema, y ya han disputado un maratón y una media maratón. Venga, sólo quedan 6 kms y unos metros. Me siento bien que veo ya muy factible no sólo mejorar mi marca, sino cubrir el ambicioso objetivo que me había propuesto hoy.

Y sí, voy como una máquina por el litoral, aprovechando que apenas sopla viento. Al 16 llegó en 4’ 10”, hasta el 17 firmo un magnífico 3’ 57”, y luego como una maquinaria suiza, 3 consecutivos a 4’ 11”. Y además corriendo con contención, reservando fuerzas para al final. Ya estoy en el km 20! Y mi reloj señala 1:23:10. Quedan solo 1 km y 97,5 metros. No pierdo mi concentración en cálculos, pero rápidamente me doy cuenta de que si mantengo el ritmo, conseguiré bajar holgadamente de 1:28. Me siento muy satisfecho, porque me he notado poderoso durante toda la carrera, y es la primera media maratón en que no experimento una “pájara”. En todas las anteriores disputadas hasta la fecha (4) durante mi aún corta carrera atlética, siempre ha habido un par de kms en los que he bajado el ritmo de forma considerable, y luego me ha costado recuperarme.

Cruzo el km 20, y como voy sobrado de fuerzas, voy acelerando hasta la meta, y voy pasando corredores. Mi idea es ir a tope, acabar la carrera al sprint, como si fuera una milla. En las ediciones anteriores de esta Media Maratón se llega al Paseo Lluís Companys, y se corre por el centro hasta la meta, situada un poco antes del Arco de Triunfo. Este año la organización ha cambiado un poco el trazado. Al llegar al Paseo Lluís Companys se sigue por el lateral de la derecha hasta llegar a la altura del Arco, se gira a la izquierda, se atraviese el Arco y se llega a la meta desde el norte. Bien, que se suba por el lateral comporta que habrá una curva más cerrada de lo conveniente. No le doy importancia mientras la estoy rebasando, pero… De repente, lo inesperado sucede. Noto un agudo dolor punzante en el gemelo derecho, y noto como si algo me estallase dentro. Doy un grito, y cuando intento dar la siguiente zancada, no puedo. Me veo obligado a arrastrar la pierna. ¡Maldición!

Lo primero que pienso es “Adiós, maratón” (se disputa el 7 de marzo). Pero enseguida trato de concentrarme de nuevo en el presente. Que triste, apenas faltaban unos 500 metros para la meta. Para mí ha sido una total sorpresa. Hasta ahora, estaba acostumbrado a los “avisos” de los músculos. Si existían molestias, tomaba nota y extremaba las precauciones. Pero esto ha sido repentino, como un latigazo o un disparo. Ahora me veo obligado a trotar con la pierna derecha a rastras, y la subida se me hace eterna. Desespera ver como te sobrepasan decenas de corredores, muchos de ellos adelantados por mí en los últimos kilómetros. Miro el reloj una y otra vez, esperando que al menos tenga el consuelo de mejorar mi marca, a pesar de todo. Los números del crono se mueven mucho más de prisa que yo, me desespero. La gente creo que me anima, pero yo no me entero de nada, porque estoy apretando los dientes, desesperado, gesticulando y maldiciendo a gritos mi desgracia.

Me pego a la valla de la izquierda para no estorbar a los demás atletas, pero algunos no me ven y topan contra mí. Por suerte no somos bólidos de F1, y nadie resulta lastimado. Tengo tentaciones de ir a la pata coja, sospechando que iría mucho más deprisa, pero temo cansarme o lo que es peor, tropezar a caer. Así que me sigo arrastrando. Cuando entro en la recta de meta, evalúo a distancia y finalizo a la pata coja. Tiempo real,1:28:25. Marca personal, mejorando 1 minuto y 7 segundos respecto a la anterior, a pesar de todo. Mi tristeza y preocupación son tan grandes que olvido mi ritual, entrar en meta con el índice izquierdo apuntando al cielo cada vez que logro marca personal. Me da rabia, porque esta estaba siendo probablemente la mejor carrera de mi vida, en la que más a gusto he corrido y más poderoso me he sentido. Desde el km 20 hasta la meta, he invertido 5’ 15”. Si hubiese mantenido mi promedio de carrera hasta entonces, ese parcial habría sido de 4’34”, o sea, 41’ menos como mínimo. Pero teniendo en cuenta que iba en progresión, no hubiera sido nada descabellado correr ese kilómetro y pico en 4’ 23”. El tiempo final podía haber sido tranquilamente 1:27:35 en esta carrera que, si no fuera por la lesión, habría sido la más atisfactoria de mi vida, incluyendo los 3 maratones que llevo disputados hasta la fecha.


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Entrada en meta

Lo que no es nada tranquilizador es la lesión. Cojeo hasta encontrar el servicio de urgencias, donde me examinan, me piden hace run par de movimientos, y como puedo hacerlos, determinan que no hay rotura, que es probable que se trate de una distensión debida al frío, y que me tome antiinflamatorios y me aplique calor en la zona afectada.

El martes voy a ver a Carles, mi quiromasajista, que me aplica una ventosa, unas hierbas chinas quemadas, y trabaja sobre la zona, localizando la lesión en el sóleo, músculo estrecho y largo, que actúa sobre el tendón de Aquiles. No tiene del todo claro el alcance de la lesión, pero tampoco encuentra ninguna “sorpresa”, como dice él. El miércoles mi médico deportivo me prohíbe deportes de impacto, y me emplaz apara quince días más adelante, 4 días antes de la maratón. No descarta que llegue a tiempo de disputarla, pero le parece demasiado justo.





Mi espíritu me dice que sí correré esa maratón. De momento, he tratado de simular mis entrenamientos de correr con otros de bici. Es duro, porque para conseguir llegar al nivel de pulsaciones requerido, hay que pedalear muy duro, seguir y seguir mientras el sudor cae a chorros, pero no queda otra… Sí, puedo, “debo” correr esa maratón. 14 semanas de intenso trabajo no pueden desaparecer así. Pero será necesario correrla “con cabeza”. Para empezar, ajustar el objetivo. Mi resultado “virtual” en la Media, 1:27:35 determina que mi potencial actual en maratón me da para hacerlo en un tiempo por debajo de 3:05. Tendré que conformarme, por prudencia, con rebajar mi marca, 3.11:22. Y lo segundo que deberá hacer será estar muy atento a lo que mi cuerpo me dicte. Si el sóleo empieza a protestar, deberé retirarme. Es preferible renunciar a esta maratón que permanecer en el temido dique seco durante varios meses. A algunos amigos ya les he confesado que si algún día por algún motivo debo dejar el atletismo, me pasaré al culturismo. Pero ese momento no ha llegado aún. Y sobre todo, no antes de que traspase la barrera de las 3 horas en Maratón. En octubre, Maratón del Mediterráneo, buscaré “cazar” el 3:05. Si tengo suerte con las lesiones, creo que en 2.012 puedo lograr mi sueño. Ya hablaremos de ello. Espero poder relataros mi maratón Barcelona 2010, la maratón del año del Europeo de Atletismo.

jueves, 11 de febrero de 2010

Japanese

El Japanese es un cocktail inventado por el americano Jerry Thomas, el considerado padre de la coctelería americana, y por eso muchas veces llamado "el Profesor Thomas". Este cocktail figura en su primer libro, “Jerry Thomas' Bartenders Guide: How To Mix Drinks or the Bon-Vivants Companion”, publicado en 1862.

Portada original del libro. Dispongo de él en versión digital (pdf) libre de derechos. Si alguien lo quiere, no tiene más que pedírmelo...

Curiosamente, la receta desapareció en su segundo libro. Y eso que en el primer libro de este maestro, la mayoría de bebidas citadas no son de su invención. Sí en cambio lo es el Japanese, delicioso cocktail más bien dulce, ideal para consumir después de una buena comida o cena. Además, combina muy bien con postres como turrón o bombones, por ejemplo.

Receta original del libro, que menciona los Bogart's bitters, deformación de su auténtico nombre: Boker's bitters.


La receta original de Jerry Thomas es excesivamente dulce en mi opinión, lo que es lógico teniendo en cuenta los gustos imperantes en el siglo XIX, más dulzones que en la actualidad. Así que yo lo preparo de la siguiente forma:

5/6 Brandy ( 10 cl)
1/6 jarabe de almendra (Orgeat) ( 2 cl)
2 golpes de Angostura
bitters
twist
de limón


Graduación alcohólica: 33,3º
Contenido alcohólico: 33 gr.
Hidratos de carbono: 13,9 gr.



Vertemos los ingredientes, excepto el limón, en un vaso mezclador lleno hasta sus ¾ partes de hielo. Se remueve y se cuela sobre una copa de cocktail helada. Finalmente, se realiza el twist de limón, que mis fieles lectores ya sabéis que consiste en cortar una tira de piel de un limón fresco, despojarla de su parte interna blanca – es demasiado amarga -, frotar con su cara exterior los bordes de la copa, enrollar la tira hacia fuera y exprimirla sobre la superficie de la bebida - con lo que los aceites esenciales con los aromas cítricos perfuman el cocktail - , y finalmente dejar caer esa tira, convenientemente preparada, sobre la copa. Cuando digo "convenientemente preparada" me refiero a que, por estética, no conviene decorar nuestro cocktail con una tira de bordes bastos e irregulares. Podemos hacer una espiral, un nudo, o incluso recortar los bordes para darle forma de rectángulo.


Por cierto que el Japanese es la excepción a la regla según la cual deben agitarse en coctelera todos aquellos cocktails entre cuyos ingredientes tengamos zumos, lácteos, cremas, jarabes concentrados o huevos (tanto claras como yemas). El Japanese preferimos removerlo en vaso mezclador para que quede más cristalino que turbio.

Y ahora, como de costumbre, hablemos de los ingredientes:

* Brandy: se trata de un destilado de vino, que suele tener 40º. Y ese es su nombre genérico, y las variedades más famosas mundialmente son Cognac, Armagnac, brandy de Jerez, y brandy de Estados Unidos (California). Personalmente suelo utilizar brandy catalán, en concreto Torres 10 años, por su gran relación calidad/precio y por sus aromas a vainilla, que lo hacen idóneo para combinar en cocktails como el Alexander o el que nos ocupa, el Japanese. A veces utilizo cognac Courvoisier (por glamour: al parecer era el favorito de Napoleón, y cuando se exilió se hizo acompañar de una buena cantidad de botellas).


Cognac Courvoisier

* Jarabe de almendra (Orgeat): el jarabe orgeat es muy similar al jarabe de almendra simple, pero guarda con este dos diferencias: el orgeat, además de almendra, debe contener una pequeña cantidad de agua de azahar, y tiene un aspecto más turbio. Yo utilizo el de la marca Monin, que es fantástico. Vale la pena incluirlo en nuestra botellería, porque es también un ingrediente clave del magnífico Mai Tai (http://nostromo-world.blogspot.com/2008/10/mai-tai.html


En ocasiones refuerzo este jarabe con una gotita de agua de azahar, pero atención, mucho cuidado que el agua de azahar es muy concentrada, y si se nos va la mano arruinaremos el cocktail. Por cierto que orgeat es una palabra de origen francés para designar el “agua de cebada”. Probablemente esa bebida evolucionó hasta incorporar almendras y agua de azahar en su elaboración…


Un par de botellitas de agua de azahar que tengo en casa. La de la izquierda muy exótica, conseguida en un bazar árabe

* Angostura bitters: ya he hablado de este amargo en numerosas ocasiones. En el Japanese, como en los buenos cocktails clásicos, aporta su peculiar toque aromático y amargo para equilibrar la dulzura del jarabe de almendra. En la receta original, Jerry Thomas utilizaba Boker's bitters, pero hace muchísimos años que dejaron de fabricarse.

botella de Boker's bitters


Twist de limón: en mi opinión, en este cocktail es de vital importancia, casi tanto como lo es en el Dry Martini o el Vesper. Los aromas cítricos balancean perfectamente el gusto dulce del jarabe. Aunque parezca que el twist es un simple adorno, para mí es tan fundamental en el Japanese que, si no dispongo de un buen limón fresco, renuncio a este cocktail y me preparo otro.

El Japanese es un gran ejemplo de coctelería clásica, sutilidad y elegancia. En su origen, un cocktail era un destilado base, azúcar y bitters. Y si acaso, alguna fruta. Aquí esas funciones están desempeñadas respectivamente por el brandy, el jarabe de orgeat, la Angostura y el twist de limón.

La receta original de Jerry Thomas es más dulce, porque la proporción de orgeat es mayor: 4/5 de brandy y 1/5 orgeat. Personalmente prefiero mi proporción 5-1 en lugar de la 4-1 original, y no descarto probar una 11-1, consiguiendo así un cocktail menos dulce aún, aunque en este caso habría que limitarse a un golpe, muy moderado, de Angostura. Si se pueden hacer Dry Martinis 11-1 (tendencia habitual hoy en día), con mayor motivo se podrán preparar Japaneses :-) Lo que es una pena es que no suele figurar en las cartas de las coctelerías, ni siquiera de las más clásicas. Un día lo pediré en el Dry Martini, a ver qué me dicen (Confío mucho en ellos, les pedí un Aviation y la barmaid prepará la receta clásica con Crema de Violetas).

Lo que no recomiendo es añadir zumo de limón o lima al Japanese. No es una barbaridad, pero la modificación es tan notable que lo habríamos transformado en otro cocktail. En lugar de preparar un Japanese con zumo de lima, os recomendaría probar una invención mía, el Vanilla Sky, que obtuvo una muy alta puntuación y fue destacado en un concurso en el que participé hace algunos años:

VANILLA SKY

3/7 Brandy
2/7 Licor de vainilla ( Licor 43, por ejemplo)
2/7 zumo de lima
1 golpe de jarabe de orgeat

Agitar en coctelera y colar sobre copa de cocktail helada. Adornar con una cereza y una ramita de menta.





Lo llamé Vanilla Sky para homenajear a Penélope Cruz, en la época en que se estreno la película del mismo título (que por cierto no he visto jamás; sólo sé que es una mala versión, a la americana, de la espléndida "Abre los Ojos"). Por cierto, al parecer Jerry Thomas bautizó el Japanese de esta manera para rendir homenaje a la delegación diplomática japonesa que había estado visitando Nueva York, y que acudió a su bar durante su estancia. A mitad del siglo XIX, esas ocasiones debían ser excepcionales, y merecedoras de que se crease una obra maestra en su honor...

domingo, 24 de enero de 2010

La Media Maratón de Sitges: ¿Severo toque de atención o gran carrera?

(27 Mitja Marató de Sitges. 10.01.2010. 21,0975 kms)





Mmm, la verdad es que tocaba narración coctelera, pero aunque no os lo creáis, mi pequeño pero selecto grupito de seguidores del blog, he recibido una petición directa de escribir sobre el Medio Maratón de Sitges, que disputé el pasado 10 de Enero. Así que allá vamos... Pero antes debo mencionar mis dos anteriores competiciones , disputadas después del Maratón del Mediterráneo. La Jean Bouin (10 km) a final de noviembre, donde me propuse como objetivo bajar de 41' y lo conseguí por los pelos con 40' 59", y la Cursa dels Nassos (Sant Silvestre de Barcelona, 10 km), donde pretendía consolidar otra marca sub 41', pero entre que no tuve el día y la nefasta organización de los cajones de salida, tuve que conformarme con unos modestos 42' 08".


Bueno, ya estamos en Sitges, en un día soleado pero gélido. Toda la península ibérica está sufriendo una ola de frío, de la que el microclima de Sitges no se libra. Así que, contra lo que es habitual en mí, decido competir con camiseta de manga larga. Por suerte la salida es a las 10 de la mañana, en lugar de las habituales 9 am de la mayoría de carreras populares. Escarmentado de lo que sucedió en la Cursa dels Nassos, y como aquí no hay cajones, decido situarme muy adelante en la salida, detrás de un atleta que será liebre para 1 h 25 min. Mi objetivo es más modesto: pretendo bajar de 1h 29 min o, como mínimo, conseguir mejorar mi marca de 1:29:32. El año pasado, en la anterior edición de la Media Maratón de Sitges, acabé en 1:31:43.

Se da la salida, y como en esta ocasión no cuento con la guía de mi compañero Oriol - con su intuición, experiencia y velocímetro -, deberé prestar atención e intentar aproximarme por intuición al ritmo objetivo. Pretendo hacer los primeros kms a un ritmo aproximado de 4' 15" el km, para posteriormente ir aumentando la velocidad. La media para el objetivo sería de 4' 13" el km; con 4' 15", igualo marca.


Poco antes de la salida. Día soleado, pero bastante frío.

Paso el primer km en 4' 09". Un pelín demasiado rápido, así que decido aminorar LIGERAMENTE el ritmo. Las mayúsculas del "ligeramente" no son casuales, y pronto veréis por qué. Llego al 2º km, consulto el tiempo parcial,¡ y me sale 5' 25"! No doy crédito. (Más tarde supe que ese parcial realmente fue de 4' 10"). Ese resultado me desconcierta un poco, no entiendo nada, deseo hablar con alguien y comentárselo... Pero para no ponerme más nervioso, desisto de hablar y sigo. Y encadeno buenos parciales hasta el km 6, haciendo cada km clavado en 4' 13". Pero en el 7º y el 8º, aunque suene a excusa, debo decir que acuso el ritmo fuerte de la salida y el desconcierto por el parcial del km 1 a 2, me salen unos tiempos un poco lentos: 4' 21" y 4' 22". Mala cosa es esa, porque estamos ya saliendo de Sitges para seguir por la carretera de Vilanova. Es un tramo de unos 2 kms cuesta arriba, y luego daremos la vuelta al llegar poco más allá del km 10, y serán cuesta abajo.

La liebre de 1:30:00 me alcanza, y le comento: "ufff! Si estás a mi lado es que voy mal", y trato de apretar el paso un poco. Pero es inútil, poco después me vuelve a "pillar". Aprovecho para quedarme a su lado y comentar la jugada. Le indico que he notado algo raro entre el km 1 y 2, pero me dice que vamos bien de ritmo. Bien va él, porque cuando la cuesta aumenta su pendiente, el tío no aminora el ritmo, y él y su grupo de seguidores me dejan atrás. Hasta el km 10 mis parciales son de 4' 11" (muy bueno) y 4' 23" (perdonable por la subida). Cojo el botellín de agua del avituallamiento, y me hago el propósito de atrapar de nuevo a esa liebre al final de la cuesta. Intento aprovechar la bajada, y me dejo llevar un poco por el ritmo de un corredor de club al que le veo buena pinta. Llego al km 12 en 4' 06" y 4' 02", pero la liebre está fuera de mi alcance visual... Y en ese punto me desanimo, ya que siento que no podré atrapar a la liebre y, por tanto, no seré capaz de conseguir el más modesto de mis dos objetivos de hoy: la mejora de marca.


Otra cosa que conviene mencionar aquí es que en esta carrera he cometido dos errores, que además parecen incompatibles entre sí: exceso de confianza por un lado, y subestimación de mi capacidad por otro. Al principio de la carrera, antes de salir, me dije: "tío, eres la pera, esta es únicamente tu cuarta media maratón, y volverás a mejorar tu marca. Cada vez lo has conseguido". En cambio, mientras estaba corriendo me dije también: "chaval, ¿ cómo vas a ser capaz de correr 21 kms a un ritmo más rapido de 4' 15", si en entrenamiento actualmente apenas corres 7 kms a ese mismo ritmo? El primer pensamiento, excesivamente optimista, me restó concentración. El segundo, excesivamente pesimista, hizo que me pusiese límites a mí mismo.


En fin, sigo adelante, luchando. Espíritu de lucha, creo que es mi mayor cualidad atlética. Así me lo dijo en su día mi amigo Oriol, y me lo he acabado creyendo :-) Hago dos parciales buenos de 4' 14" y 4' 13"; estamos en el km 14. Parece que me estoy recuperando, pero la verdad es que noto cansancio muscular. En estos últimos 4 kms, de algún modo, "me he vaciado". Noto como no puedo seguir el ritmo, y que me adelanta algún corredor. Y así, en lo siguientes 4 kms, me voy hundiendo lentamente: 4' 28", 4' 27", 4' 22", 4' 25". Estoy cansado y llevo un buen rato corriendo sin la motivación de alcanzar una marca o el objetivo previsto; corro únicamente por lo que se conoce como pundonor.



Me pasa una pareja de corredores veteranos, uno por la izquierda y otro por la derecha. Una vez me adelantan, se sitúan delante de mí, cerrándome un poco. Se que no hay mala intención en su maniobra, que van juntos y me han dado por sobrepasado. Pero el caso es que me sienta mal, y me digo: "hey amigos, ¿qué es eso de pasarme así? Que llevo varios kms bajando el ritmo, pero de ahí a que me paséis vosotros, nanay". Y de inmediato, y cuando digo de inmediato es de inmediato, les paso yo a mi vez. Y llego al km 19 con un parcial aceptable de 4' 18". Aceptable, pero no notable, ya que de nuevo me alcanzan y adelantan los dos atletas. Y de nuevo, como un resorte, acelero y les paso yo. Y esta vez me planto en el km 20 con un parcial muy bueno, 4' 09", buenísimo teniendo en cuenta mi sufrimiento en esta carrera.



Ya hace un rato que estamos en la largúsima recta final, el precioso Paseo Marítimo de Sitges. Y casi llegando al km 21, muy cerca de la meta, de nuevo intentan adelantarme los 2 veteranos. Y una vez más, no lo permito. Esta vez mi mensaje es: "¡Sí, hombre! Si no os he dejado adelantarme las 2 veces anteriores, os voy a dejar ahora que ya huelo la meta! ¡Ni de coña!". Y meto la mítica quinta marcha. Desde el km 20 hasta la meta, situada a los 21,0975 kms , me planto en 4' 30", es decir , a un ritmo por km de 4' 06"; no está nada mal para ser una Media Maratón. Por supuesto, ya no me alcanzan... :-)




Llegando a meta


Por la tarde veo la clasificación en casa, en la que me adjudican 1:30:58. Pienso que por lo menos he bajado de 1:31, y que mejoro mi marca del año pasado en esta carrera, en que hice 1:31:43. También encuentro consuelo en el hecho de ocupar la 74º de mi categoría (45-54 años) sobre 541 atletas, mejorando mucho lo del año pasado, 143º de 587. Pero me autocritico por mi exceso de confianza, y por lo lejos que he quedado de mi objetivo 1:29:00. La cosa hubiera sido peor si no hubiera acontecido ese pequeño "pique" con los dos veteranos; gracias a esa anécdota ha aflorado mi orgullo, que me ha proporcionado ese extra de energía que necesitaba. Aunque tengo algo claro: se corre más o mejor cuando se está cerca de conseguir un objetivo personal o mejorar la propia marca que compitiendo por un pique. Mi "enemigo" más motivante está en mi interior.


Cara de esfuerzo


Al día siguiente comento la jugada con Josep Mª, un reportero futbolístico de TV, que va a mi mismo gimnasio y que tambíen disputó la carrera, como parte de su preparación para el Maratón de Barcelona (que será su primer maratón por cierto). Me confirma que muchos corredores protestaron, conscientes de que algo raro había pasado entre el km 1 y el 2. El mosqueo es considerable porque muchos buscaban acreditar marca para poder disputar el Maratón de New York, y no la han conseguido. Creo que en mi categoría de edad, +40, se necesita bajar de 1:30.


En efecto; el martes, la organización publica una disculpa en su website, confirmando que entre el km 1 y el 2 la medición era incorrecta, ya que había nada menos que 295 metros de más. 3/4 de vuelta a una pista olímpica, ni más ni menos.

http://www.mitjamaratositges.com/

Y proceden a compensar los tiempos proporcionalmente, con lo que se me adjudica 1:29:43; eso ya suena mejor. Todo cuadra: he "ganado" 1' 15". Por tanto, mi parcial real entre el km 1 y el 2 fue de 4' 10", no de 5' 25". En un primer momento me pongo contento, pero cuando reflexiono un poco, estoy más enfadado que antes. Me he quedado a sólo 11" de igualar mi marca de 1:29:32. Y es cruel, porque si yo en el km 20 hubiera sabido que estaba rozando mejorar marca, hubiera sacado el hígado por la boca, lo hubiera dado todo. La carrera está distorsionada desde su comienzo...




Saludo con desgana, decepcionado por mi actuación


Así que yo hago mi auto-crítica: es cierto, no estaba tan fuerte como pensaba, aunque tampoco está mal. Pero la organización de la Mitja de Sitges sí que debe reflexionar. Ya son 27 ediciones, no se trata de una novatada, esa no puede ser la excusa. Caótica recogida de dorsales, con larguísimas colas; Club del Mar cerrado, trasladándose las duchas a un Pabellón lejanísimo. Y la citada pifia de medición. Esta es una bonita carrera, pero errores así pueden hacerle perder afluencia a esta primera carrera importante del año, en la que había una notable participación de atletas no catalanes, tanto extranjeros como del estado español.


Me despido de la competición hasta la Media Maratón de Barcelona del 14 de febrero, último test antes de mi cuarto maratón, Barcelona 2010 el 7 de marzo, el maratón del año en que somos sede del Europeo de Atletismo :-)