MIS ULTIMOS 30 DIAS

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VERDADES COMO PUÑOS

"Una mala carrera es un buen entreno". Nacho Cáceres


viernes, 18 de abril de 2008

Donde duele, inspira

(Flowklorikos)







En estas mismas paginas, en un comentario a mis primeras publicaciones, un amigo me recomendaba que escuchase a los Flowklorikos, grupo aragonés de hip-hop. Este buen amigo no es otro que el también aragonés Kike, conocido popularmente como DJ Kike, y bautizado por mí como DJ Blue Blood, dado su gran parecido físico con el príncipe Felipe de Borbón, al que por cierto deseo toda clase de felicidad en su vida, pero espero que jamás llegue a ser conocido como Felipe VI, y ustedes ya me entienden... Bueno, yo diría que Kike es incluso más guaperas que el príncipe , y sin duda, mucho más fashion. Aún recuerdo su impactante aparición en la piscina de un Hotel Spa gaditano, luciendo un bañador negro ¡con cinturón! de Dolce & Gabbana. Desde la salida del agua de Ursula Andress en "James Bond contra el Dr. No", luciendo aquel mítico bikini blanco, no se había visto nada tan glamouroso...



Ursula Andress emergiendo de las aguas


Pero bueno, dejemos al DJ Kike, que estoy pretendiendo hablar de los Flowklorikos, este dúo mañico formado por el MC Rafael Lechowski - nacido en Polonia - y el DJ Fran Sanz ("Dejotafran"). Su disco "Donde duele inspira", aparecido en 2007, es magnífico. Muy recomendable para todo aficionado al rap y al hip-hop. Se trata de un trabajo muy original, con letras crudas sobre unas originales bases de inspiración jazzística. El ritmo se aparta de lo que es habitual en el hip-hop, y los instrumentos de viento crean una ambiente especial, que evoca al cine negro. Esa sensación se ve reforzada por la inserción de algunos diálogos de película, muy bien seleccionados, por la ironía que destilan. Ganas de me dan de catalogar la propuesta de Flowklorikos como de "ambient hip-hop".





Fran Sanz y Rafael Lechowski, Flowklorikos

El tema estrella es "Por Amor al Odio", que cuenta con la colaboración del mítico cantante jamaicano Gregory Isaacs, "the cool ruler", mi artista reggae favorito de todos los tiempos. La preciosa voz del rey del subgénero "lovers rock" (*) aparece a retazos a lo largo del tema, y toma al protagonismo hacia el final (Kike, según algunas fuentes parece que no se trata de un sampling, sino de colaboración real del gran Gregory). ¡Oh! Inolvidable el fragmento en el que Lechowski suelta aquello tan gráfico y directo, impactante, sarcástico, corrosivo:

"Si lo nuestro fuera amor


te traería bombones,


pero como no es más que sexo


compra tú los condones"





Y lo mejor es que no suena a broma, sino a vacilada de tío duro a la vera del Ebro...











Por amor al odio

Otro tema magnífico es "Artesano del Arte Insano", donde Lechowski declara que

"tías de una noche


de dia me dan verguenza,


quiero un chocho que me escuche,


me achuche con toda fuerza"

Aunque unos versos más adelante se pone romanticón y nos confiesa:





"la impresión no me impresiona,


buen MC mejor persona,

estoy haciendo el amor con una flor


con glamour en Gerona,


y he bebido mas de lo que he vivido,


soy un ser vivo,


ser vivo humilde pero camino erguido"


Algo que les da un sello de distinción a los Flowklorikos es hacerse acompañar por una banda de jazz en los directos. Eso es algo a lo que el mundo del hip-hop no está acostumbrado, y supone todo un acierto:









CosquiJazzFranzsanz


El disco empieza con una breve intro que consiste en un diálogo sampleado de la película "Factotum" - basada en la obra del mismo título del gran escritor underground Charles Bukowski -, a la que sigue un tema que no recuerda a nada que hayas podido escuchar antes en un disco de hip-hop, un misterioso desarrollo instrumental llamdo "Lluvia y Fuego". Desde entonces hasta que suena el decimotercer tema, llamado precisamente "13" , cerrando el disco, te ves atrapado en un ambiente nocturno, alcohólico, de garito de jazz. Hay tambíen por ahí evocaciones al funk, Isaac Hayes y James Brown que contribuyen a la originalidad de la propuesta.




Quizás me gusta más la musicalidad al rapear de Morodo o la Mala Rodríguez que la crudeza de Lechowski, pero siempre he sentido cierta simpatía por los tipos que van de "loser" y le dan a la botella para inspirar sus creaciones... Así que bienvenido al show, Rafa "Chinaski" Lechowski. Si estas cosas me cuentas ya con tus apenas 22 añitos, seguiré tu carrera y evolución con interés...


Bueno, como algunos os habréis quedado con las ganas de ver como luce Kike, el DJ Blue Blood, ahí va una foto. También salgo yo, que para algo estoy en mi blog :-) ¡Hasta la próxima!



DJ Blue Blood y MC Nostromo en la noche gaditana. El poder de la Corona de Aragón.



(*) el lovers rock es un subgénero del reggae, así llamado por el romanticismo de sus letras, huyendo de la habitual reivindicación socio-política del roots reggae

domingo, 13 de abril de 2008

Carteles en los comercios


Las tiendas siempre han sido dadas a las advertencias bienintencionadas. Desde aquella mítica, de comic, "Hoy no se fía. Mañana sí", hasta las más prosaicas de la actualidad " No se admite tarjeta para pagos menores de 10 €" - aleluya, al ritmo que suben los precios, pronto podremos pagar con VISA incluso un simple paquete de chicles -, la estrategia de comunicación de los tenderos nunca ha dejado de fascinarme. Muchas veces sus mensajes me dejan indiferente, pero en algunas ocasiones me provocan asombro, otras estupefacción, a menudo una sonrisa y, en casos gloriosos, franca e indisimulada carcajada. Como muestra de carteles notables, he seleccionado tres ejemplos de mi colección de fotos hechas con móvil. Las 3 conseguidas en Barcelona.


1 Seguridad

Este cartel lo ví en una célebre mercería del centro histórico. Es posible que los carteristas, sabedores de la gran afluencia de público a este establecimiento, lo hayan convertido en su Meca para abastecer la economía propia. El comercio, en consecuencia, se ha sentido obligado a prevenir al cliente ante la posible actuación de los amigos de lo ajeno, pero no me negaréis que del mensaje contemporáneo de los aeropuertos "Rogamos mantengan controladas sus pertenenencias en todo momento" a este franco y directo "Señora, vigile su monedero", media un abismo estilístico...




2 Higiene

Estando en una pequeña tienda de ropa íntima sita en el barrio de Gràcia , reparé en un folio escrito al lado de unas prendas femeninas exhibidas en la pared. Me acerqué para ver el rótulo, y casi me caigo al suelo de puro cachondeo. Muy bien, la ropa interior roja no admite cambios una vez adquirida... Lo comprendo, de hecho raro es el negocio que venda ropa interior que no advierta de la imposibilidad de cambiar la prenda. Pero lo notable aquí es que se especifique el color. ES LA ROJA LA QUE NO PUEDE CAMBIARSE.


Así que magnífico chicas, ¡estáis de enhorabuena! Porque si dudáis entre un tanga verde esmeralda y otro azul eléctrico, podéis compraros ambos, con la seguridad de que os los cambiarán de no quedar satisfechas con el producto, ya que no son de color rojo. Claro que, bien mirado, no me atrevo a recomendaros que acudáis a esta tienda a completar vuestra colección de braguitas, a no ser que sean rojas.... Porque si os probáis unas negras, ¿quién os asegura que no se las hayan vendido antes a una clienta con flamante enfermededad venérea recién contraída, o bien a una ecologista radical que sigue tan al pie de la letra el recomendable ahorro de agua, que hace semanas que no se lava lo que la braga cubre?


3 Horario de atención al público


El siguiente cartel lo encontré a una manzana de mi casa, en el Eixample, y ha sido sustituido recientemente. No me extraña; es lo más surrealista que he visto en mi vida. El cartel no tiene ninguna enmienda, salvo la intervención de algún simpatizante de Terra Lliure, que deja pintado el logo de esta agrupación (*) , además de corregir el rótulo ( corrección que aplaudo, porque si el cartel pretende estar escrito en catalán, ¿ por qué pone "horario" en lugar de "horari"?). Pero bueno, a lo que nos ocupa: obsérvese con atención la "diferencia" de horarios.




En efecto, ninguna. Y el cartel no está enmendado, insisto. Lo de ninguna enmienda lo resalto, porque este cartel estaría justificado si en el día que se creó los horarios del establecimiento hubieran sido distintos para los dos períodos de la semana que aparecen. Pero ya me diréis qué sentido tiene anunciar al público que de lunes a jueves el horario de atención es de 9:15 a 21:15 y, de viernes a sábado, ¡también! Me parto la caja imaginando la escena:

El encargado del Lidl (al rotulista): "Ponga, de dilluns a dijous, De 9:15 a 21:15"
Rotulista: "Y divendres i dissabte?"
El encargado: "Mmmm... Mismo horario"
Rotulista: "Usted manda".
.
.
(*) organización terrorista ya desaparecida que, a lo largo de sus 17 años de existencia, causó una única víctima mortal, además de forma involuntaria, y en cambio murieron 4 miembros de la organización. De no ser por la gran sensibilización que existe hoy en día hacia el terrorismo me descojonaría, porque no me podéis negar que la estadística que acabo de citar es hilarante...

viernes, 11 de abril de 2008

El valor de un puñetero segundo

(X Cursa dels Bombers, 10.000 m)


He quedado con David en la zona de hidratación a las 8 y cuarto de este domingo 6 de abril que se anuncia caluroso. Ya le veo a lo lejos, mientras escucho uno de mis últimos descubrimientos, el disco “Dub Side of the Moon” de Easy Star All Stars, versión dub-reggae del mítico álbum “Dark Side of the Moon” de Pink Floyd. Diría que me gusta más que el original y todo…

David me presenta a Toni, para el que esta X Cursa dels Bombers de Barcelona será su primera competición atlética en edad adulta. Tengo muchos puntos de contacto con él, además del nombre de pila: cabeza pelada, ex - fumador, “in his 40’s” (¿?), recién llegados al deporte de edad adulta … Si acaso, la diferencia es que tanto él como David son de Nike, van de Nike de arriba abajo. Yo lo poco que tengo de Nike – sudadera, zapatillas, la camiseta centenario del Barça, la camiseta para esta carrera - es regalado. Yo soy un tío de Adidas. Siempre lo he sido. Los de Nike siempre me parecerán unos “recién llegados”. Cuándo yo era niño, lo que molaba era Adidas. Si acaso, se podía “tolerar” Puma, Munich… Yo nací antes que Nike, que no empezaron a vender masivamente en EEUU hasta mediados de los 80. Me fastidia que Nike sea el patrocinador del Barça y Adidas del Madrid…

Bien, vamos comentando la jugada los tres, mientras empieza a llegar gente por la zona. Nos dirigimos andando hasta el coche de David para dejar mis cosas, me despojo de los pantalones del chándal comprado el viernes en un chino por 15 € - tenía frío y pensé que la solución estaría en un chino; en efecto, por 15 miserables eurakas conseguí un chándal que abriga que te cagas -, nos colocamos los pulsímetros , y decidimos empezar a calentar, trotando hasta la zona de hidratación, para luego volver al coche.

Volvemos, dejamos chándal, cortavientos, y ya nos vamos para la zona de salida. Allí nos separamos, unos a estirar, otros a hacer las últimas necesidades fisiológicas. Vamos a salir en cajones distintos, en función de los tiempos que tenemos acreditados. Toni saldrá en el último cajón, como debutante en carreras populares. David estará en el Sub 48’, y servidor en el sub 43’. Me acuerdo de Guillermo, que es sub 48’ pero me dijo que tendría una pulsera sub 43’; no le veo. Tampoco veo a mi colega de gimnasio Oriol, que también va en este cajón sub 43'. No es de extrañar que no nos encontremos, vamos a tomar la salida unos 13.000 corredores, de los 15.000 inscritos inicialmente.

En mi cajón, empiezo a ver cosas que no me gustan. No se respeta la asignación por tiempos. A mi lado veo tipos con distintivo de sub 53’, por ejemplo. Eso me indica que la salida va a ser un poco caótica, con gente mezclada cada cual a su ritmo. Eso no es nada bueno. Sé que algunos corredores tienen posibilidades de hacer tiempos mucho mejores que los que tienen acreditados, y tratan de mejorar su resultado saliendo con gente más rápida. Eso me parece legítimo, pero lo que no tiene sentido es un sub 53’ en el cajón de sub 43’. O sea, alguien que en la última carrera llegó a la meta cuando yo ya estaba duchado y cambiado, como quien dice… Prevenido, intento colocarme mejor, en el centro, para evitar ser aprisionado en la salida, y trato de asegurarme de tener al lado de de gente con mi misma pulsera, como garantía de salida más o menos homogénea.

Los animadores pinchan “Highway to hell”, lo que euforiza al público. Lamentablemente este grandioso tema hard rock es seguido por otro inmerecidamente más popular aún, esa tremenda horterada llamada “Eye of the tiger” , que es programada por ser la “powersong” más votada en la página web de Nike. Esa canción sólo se salva por los poderosos acordes del principio, el resto del tema es insoportable. Y el video es lo más hortera y simplón que he visto en mi vida. Y por cierto, me enteré anteayer que hace unas semanas, el capitán del Barça Puyol pidió que pusiesen el el Camp Nou por megafonía esa canción en el calentamiento previo a los partidos. Visto el resultado que les ha dado (derrota frente a Villareal, victoria ante el Valladolid, empate a cero con el Getafe, por no hablar de las derrotas fuera de casa), convendréis conmigo en que como música motivante no es que funcione muy bien... Pero bueno, yo tengo mi propia powersong, que empezará a sonar en el último kilómetro…

… Dan la salida, y la masa humana uniforme, 80% de color rojo – los varones – y 20% amarilla – las damas – se pone en marcha. Abundan los corredores que lucen cintas en la cabeza reivindicando libertad para Tibet. Tardo 42” eternos en pisar la alfombra de la salida. Le doy al play del iPod Shuffle que mi compi Luis me ha prestado hace semanas, para que corra en condiciones. El nano no es bueno para correr, es aparatoso. Lo mejor es un shuffle, tan pequeño, con su cómoda pinza. ¡Gracias Luis! Lamentablemente, tengo algún problema con él, que soluciono rápido, y ya está mi música sonando. Me he molestado en prepararme una mezcla, con 7 temas ensamblados, empezando com psychedelic trance para acabar con tecno potente de los 80, pasando por el tech-house (creo que colgaré mañana en la mula el mix, por si os interesa: Buscad "Nostromo Cursa Bombers").



Dentro del óvalo amarillo, Guillermo con su gorrita blanca. Publicado en La Vanguardia.

… Mis oscuros presagios del cajón se cumplen: la gente próxima a mí está saliendo a velocidades muy distintas. Para conseguir mi objetivo de bajar de 42’ 17” y aproximarme a los 40’ si todo va bien, debo salir como mínimo a un ritmo de 4’ 12” / km. Estoy rodeado de gente mucho más lenta y empiezo a esquivar, buscando un lateral para progresar. Corro de esa manera hasta llegar al km 1; consulto el crono y, para mi horror, el ritmo ha sido de más de 4’ 30”, horrendo. Eso me va a obligar a empezar a forzar demasiado pronto, para recuperar, con el agravante de que ahora durante 2 kilómetros más habrá una subida leve, pero constante.

En mis dos experiencias previas de competición en 10.000 – Septiembre y Noviembre 2007 – me había sucedido justo lo contrario: pretender salir a ritmo de 4’ 30” y, a la hora de la verdad salía más rápido, aguantaba el ritmo y conseguía bajar netamente de 45’. Ahora ya voy “perdiendo” y el partido acaba de empezar. En fin…

Voy subiendo, buscando progresar, corriendo por el lateral. Debo buscarme ya una buena liebre, que tire de mí un poco. José Manuel ya me aconsejó en su día que hay que ir cambiando de “parejas de baile” a lo largo de la carrera, buscando pegarte siempre a aquellos cuyo ritmo nos interesa. En mi todavía cortísima experiencia, me ha ido bien salir siguiendo a una fémina en los primeros kilómetros. Las chicas a las que he seguido en carrera suelen arrancar con un ritmo muy decidido (luego se me desfondan un poquito hacia el final, pero esa es otro historia, y para entonces ya he cambiado de “pareja”).

En esta carrera no estoy encontrando a ninguna atleta que sirva para mis fines, así que me “resigno” a intentar seguir a un macho, un individuo muy “tibetano”, no sólo por su cinta reivindicativa en la cabeza, sino por su aspecto físico de viejo monje escuálido. El tío lleva un ritmo muy bueno, tanto que no puedo seguirle, maldición. En esto ya hemos pasado por el punto 2,5 km; un cuarto de carrera, con 10’ 34”, o sea 4’ 13” el km. Bueno, mi media ha mejorado algo desde la salida, pero ahora hay un pequeño embudo al pasar por una calle más estrecha. Es que 13.000 tíos y tías ocupan lo suyo... Me gustó mucho una frase dicha por un sargento en Platoon: “las excusas son como el culo: todo el mundo tiene uno”, pero la verdad es que esos atascos, por leves que sean, te restan ritmo, seguridad y, finalmente, unos preciosos segundos…Otra cosa que no mola son los grupitos de 3 corredores que corren alineados. Son un peligro; colapsan el recorrido y pueden provocar caídas. En un momento dado me adelantó un trío infernal de estos; me mosqueé y les adelanté yo a ellos de inmediato, ¡pero qué coño!

Ya estamos en la Gran Vía, y para mi sorpresa, no está cerrada del todo, sólo la mitad de los carriles. Hay que tener precaución, porque estoy corriendo por el lateral. Paso por el km 4, y sigo sintiéndome incómodo. No sólo porque no llevo el tiempo que me gustaría, sino porque no estoy corriendo a gusto. Por cierto, agobia bastante que todos vayamos con la misma camiseta; parecemos una horda de judíos hostigados por los nazis, obligados a correr, todos uniformados. A estas alturas ya sé que será inalcanzable el objetivo óptimo de bajar de 40’; ya será muy notable conseguir mejorar mi propia marca. Todas las liebres que he seleccionado después del “tibetano” se me han escapado. No encuentro el ritmo, no puedo seguir el ritmo que necesito. Eso estoy pensando cuando alguien me toca en la espalda,pero no me giro. Oigo mencionar mi apellido – llevo los auriculares a tope, no sé cuántas veces habrá sido necesario pronunciarlo - , me giro entonces, y ahí está Guillermo. Me sorprende verlo a mi altura, no lo esperaba, pero eso es bueno pará él, significa que ha salido bien desde el sub 43’ y está aguantando. Me indica que me vaya, que él ya sigue a su ritmo…

… Eso intento hacer, me voy para adelante, pero al poco rato empiezo a sentir molestias. No las que podía temer, fruto del maratón, en mi rodilla derecha y femorales, sino algo mucho más prosaico y terrible: flato. ¡Maldita sea! Me veo obligado a bajar el ritmo, y noto esa amarga sensación de que todo el mundo me está pasando de largo. No he llegado aún a la mitad de la carrera y ya estoy deseando que se acabe. Nunca me había pasado eso, ni siquiera en el maratón. Necesito el avituallamiento ya! Está antes del km 5. Ya veo la primera mesa. Estoy a la izquierda de la calle, voy pasando a la derecha y agarro el botellín de agua, y doy tres buenos tragos, que necesitaba.

Me quedo la botella, y algo más adelante, agarro un vaso de Gatorade y doy un par de sorbos, a ver si esos electrolitos y azúcares me dan la energía que me parece faltar ahora. Paso por el km 5, mitad de carrera, en 21:20. El último cuarto lo he hecho en 10’ 46”, un ritmo de 4’ 18” /km. Las sensaciones son muy distintas respecto a la Jean Bouin en noviembre; entonces me sentía muy bien en mitad de la carrera, y aquí lo estoy pasando mal, no estoy corriendo nada a gusto. Cuando me siento bien, tanto entrenando como en competición, si suena por mis cascos algún fragmento de canción que me motiva especialmente, me da por cantar encima, hacer alguna parida con manos y brazos, y contornearme como si en lugar de corriendo estuviese bailando, y en lugar de una bebida isotónica tuviese en la mano un Cuba Libre de Havana Club 7 o Bacardí 8 (ok, puristas, el Cuba Libre se prepara con ron blanco, pero ¿alguien duda que si el militar americano que se supone inventó esta bebida hubiera dispuesto de un buen ron añejo con su mínimo de 5 añitos en barrica no lo hubiera utilizado en su lugar?). Vamos, que doy espectáculo... Pero hoy no me siento con ganas de fiesta, no. Lo estoy pasando mal.

He subido el ritmo desde el 2,5 km, pero lo llevo pagando un eterno kilómetro. Me tiro el resto de la botella en dos veces por encima de la cabeza, y la ducha fría me sienta de fábula. Me siento reactivado, y empiezo a poder subir el ritmo poco a poco. Estamos llegando al km 6. Un tramo normalmente fácil y agradable de correr ha sido un pequeño infierno para mí.

Ahora tomo como liebre a una chica, con aspecto de saber lo que se hace, que va a buen ritmo, progresando. Buena elección. No la perderé hasta casi, casi la línea de meta. Paso por las alfombras del punto 7,5 km, 3 cuartos de carrera, en 32’ 01”. Este tramo lo he hecho en ritmo de 4’ 16”; vamos mejorando, pero hace falta apretar más para llegar al tiempo de mi Jean Bouin. Pasamos por el Arco de Triunfo, km 8, y ya estamos en la Vía Layetana que me ha de servir, por su bajada, para recuperar tiempo. Lo malo es que al llegar la estrechez de la calle comparada con la precedente, provoca otro pequeño embudo. Voy bajando, acelerando el ritmo, y empiezo a adelantar a corredores con facilidad. Voy apretando, pero quiero guardar una pequeña reserva para el kilómetro final. Acabo de pasar el km 9 en un tiempo de 38’ 27”, terrible. Eso significa que voy a tener que correr como loco en el último kilómetro... Si quiero mejorar mi marca he de hacer este trecho en 3’ 49”.

Oh, empieza a sonar mi “powersong”. En entrenamientos largos, ½ y maratón tengo “Even dwarves start small” de Younger Brother como canción de “darme caña” y “AeroDinamik” de Kraftwerk para el final, recordándome “ser aerodinámico”. Para esta ocasión he seleccionado “Ignore the machine”, de Alien Sex Fiend. Se trata del primer single – publicado en 1983 - de este dúo, padres de lo que creo que hoy en día llaman “death rock” – en sus tiempos esta música era “industrial” -, y que en su día era un hit alternativo que bailábamos en Metro, Studio 54 y otros antros de la Barcelona underground, hoy desaparecidos. En su día no era yo muy fan de esta gente, pero la canción es magnífica y retrata toda una época…

En esas estamos cuando llego al alcance de Oriol, al que no había visto en toda la carrera. Le adelanto y le hago señas para que tire conmigo. Se pone a mi altura durante unos metros, pero finalmente no puede seguir mi ritmo y se queda atrás. Lástima, porque estoy convencido que durante esos 800 metros finales, si nos hubieremos ido relevando, hubiésemos mejorado las marcas ambos. Ya giro por el Paseo Colón, y veo las pancartas de llegada. Aprieto los dientes, me da la impresión de ir a tope. Escupo, cosa que nunca hago en carrera. Doy un último vistazo al crono y soy consciente de que he de darlo todo. Cruzo la meta índice en alto, paro el reloj y, maldición, ahí pone 42’17” 9 ...
Tiempo fatídico...

Como sea correcta la medición, no habré conseguido mejorar mi marca. Inquieto me quedo hasta que por la tarde al ver la clasificación en Internet se confirma lo peor, 42’ 18”. Un puñetero segundo más que mi mejor marca, obtenida en mi última carrera, 42’ 17”. Pena, después de haber hecho un buen último cuarto de carrera, en 10’ 17”, a 4’06”/ km, adelantando a 136 atletas. Por cierto, mi lugar final es el 1.560. Con un total de 12.799 atletas que han llegado al final, significa que estoy entre el 12% de los mejores. No está mal :-)


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La llegada, con las cámaras lejísimos de la línea de meta
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¡ A ver si me véis! No es fácil distinguirme entre tanto pelao con gafas... (pista: aparezco más o menos cuando el cronómetro marca 42:20)

Llega Oriol poco después de mí, y desahogo con él mi inquietud por el tiempo. Me siento a quitarme el chip de las zapatillas. Las anudo de nuevo, Oriol me ayuda a levantarme, y me dirijo hacia la salida a entregar el chip. Aparece entonces David, y un poco más tarde llega Toni. Los dos muy contentos, y no es para menos. David ha mejorado su marca de la Jean Bouin, 45’ 59”, y además ha logrado su objetivo de bajar de 45’, consiguiendo 44’ 36”. Toni, en su primera competición adulta, se había propuesto bajar de 50’ y lo ha conseguido ampliamente, con unos magníficos 44’ 55”. He estudiado su progresión en la carrera y ha sido extraordinaria, haciendo el último cuarto a un ritmo de 4’ 07”, sólo un segundo más lento que yo. ¡En este tramo ha adelantado a nada menos que a 532 corredores!


Antoni, David y Toni al acabar la carrera

Oriol ha hecho un tiempo un poco peor que yo, pero no le he visto en la clasificación. Ya ha reclamado, y siguen sin ponerle… A Guillermo no le he visto en la zona de meta, pero en Internet compruebo que ha conseguido su objetivo declarado previamente de mejorar su marca de 44’ 08” conseguida en la San Silvestre de diciembre 2007, consiguiendo 43’ 37”. Veo por sus estadísticas que salió con mucha fuerza, perdió ritmo hacia la mitad de la prueba, pero se rehizo en la segunda mitad. Marisa, la veterana corredora compañera de gym que no se pierde una carrera, también ha mejorado su marca…




David, la alegría del objetivo cumplido

Total, que aquí todo el mundo ha cumplido sus objetivos, pero un servidor se ha quedado con un palmo de narices por culpa de un puñetero segundo. Es cruel. Parece mentira que en una carrera de 10 km, la diferencia entre la felicidad y la tristeza sea tan escasa. Mira que ha habido ocasiones de intentar apretar un pelín más para arañar ese segundo, y a la hora de la verdad ese sprint final no me ha bastado... De estar exultante de alegría, a sentirme un idiota por no haber recortado un par de segundos cuando he tenido ocasión.


A Toni le faltó tiempo para llAmar a casa y comunicar su gran resultado...

David achaca mi “pájara” del km 4 a la bebida isotónica que ingiero antes de las carreras. Sobre esto hay teorías contrapuestas. Sin ir más lejos, Jesús España – campeón de Europa de 5000 m en 2006, de España en 2003, 2005 y 2006 en la misma distancia – recomendaba en sus consejos para esta carrera ½ litro de agua y ¼ de bebida isotónica una hora antes de la competición. Otros dicen que te hidrates con bebidas isotónicas el día anterior ( no lo entiendo, ¿ para qué necesito azúcares simples que no voy a gastar en ese momento?). Yo sigo el “manual” de la maratón de Barcelona, que recomendaba la bebida isotónica ¼ de hora antes de la salida.



¡Quiero esta foto al final del Maratón Barcelona 2009!


El quid de la cuestión está en si sufrirás o no hipoglucemia al lo largo de la carrera (por cierto, sufrí una de verdad el miércoles, haciendo 6 series de 400, a falta de 100 metros para acabar la última. Seguí adelante viendo estrellitas, una especie de nebulosa, pesadez de piernas... Pero bueno, todo hay que entrenarlo, ¿no?). La verdad es que en todas mis competiciones , carreras largas o cortas, me he bebido siempre antes de la salida mi Isostar Green Apple – ni siquiera cambio el sabor - , y los resultados hasta el domingo han sido buenos. Y en mi entrenamiento para el maratón, en las salidas largas del domingo, para hacer 20 o más kilómetros, llevaba conmigo un Isostar o un Powerade durante toda la carrera, e iba bebiendo a pequeños sorbos continuamente. No voy a culpar ahora a mi bebida pre-competición habitual mi malestar en carrera; no sería justo, no.


¡La alegría no debe perderse jamás!

Bueno, pues ya estamos los tres listos... Nos vamos David, Toni y yo hacia el coche, mientras comentamos la jugada. Camisetas secas, plátanos y barritas energéticas para reponer las casi 800 calorías que se nos han ido en estos intensos ¾ de hora. Nos despedimos y, aprovechando que ya estoy en mi calle, decido irme andando a casa. Deportista que es uno, ya que es mi calle, pero estoy más de 400 números más abajo, así que he de cruzar media ciudad… :-)

El 27 de Abril he de mejorar mi marca en la milla de la Sagrada Familia. El año pasado hice 6’ 12”, y este año voy a intentar bajar de 6’ 00” y, por qué no, de 5’ 45”. Y necesito correr otro 10.000 pronto, para quitarme el sabor amargo de esta carrera de los bomberos... Y es que mejorar tu marca , si ésta ya es buena, en una carrera tan masiva es muy complicado.

Pulsimetría:

Frecuencia cardíaca máxima (FCMax) teórica: 181 ppm (210 – 0,65 x edad en años) (*)

Calorías consumidas: 791 kcal
Pico cardíaco: 187 ppm (103,3% FCMax)
Frecuencia Media: 179 ppm (98,9% FCMax)
Tiempo en Zona de Alta Densidad (**) (>90% FCMax): 40’
Efecto de Entrenamiento (escala 1-5) : 5,0 Over Reaching (Esfuerzo Excesivo): “Aumento drástico de la forma física aeróbica si se permite recuperación adecuada con posterioridad. Alta demanda de recuperación. Mayor riesgo de entrenamiento excesivo si se repite con demasiada frecuencia” (Que nadie se asuste, después de un entrenamiento largo y duro, o de competición de 10.000 m,. 1/2 maratón o maratón, todos acabamos igual...).

(*) existen diversas fórmulas para el cálculo de la FCMax, siendo la clásica FCMax= 220 – edad en años (para hombres), y FCMax= 226 – edad (para mujeres). La que yo utilizo es la de mi pulsímetro Suunto.

(**) esta es la zona cardíaca por encima del umbral anaeróbico; es decir , se corre con deuda de oxígeno. Los músculos utilizan más oxígeno del que el cuerpo puede proporcionar.


sábado, 5 de abril de 2008

Manhattan (a mi estilo)

Si el Dry-Martini – del que hablaremos en su momento – es considerado el Rey de los cocktails, el Manhattan es sin duda el Príncipe. Aunque en mi escala particular es el rey; es mi cocktail favorito, la bebida con la que me inicié en el mundo de la coctelería, en 1985.

La leyenda dice que este cocktail fue creado para un banquete ofrecido en el Manhattan Club de Nueva York por Lady Randolph Churchill, la madre de Winston, allá en los primeros 1870’s. El banquete resultó un gran éxito y por consiguiente también el cocktail servido en él, que empezó a conocerse como Manhattan como referencia al club donde se creó.

La receta original consta de whiskey rye, vermouth dulce y Angostura bitters, con una cereza al marrasquino como guarnición. Por supuesto, figura en la lista de los 50 cocktails oficiales de la IBA. Como se deduce de los componentes, se trata de un cocktail muy adecuado como aperito. El rye es un whiskey típico americano, hecho con centeno. Después de la época de la Ley Seca, perdió la popularidad de la que gozaba y hoy en día es minoritario, y no fácil de encontrar fuera de los EEUU. Para preparar un Manhattan, en nuestros días tiende a ser sustituido por whisky canadiense, que también se elabora con centeno, aunque el contenido de este cereal es muy inferior al que atesora el whiskey rye. Otro buen sustituto del rye es el bourbon (whiskey americano de maíz).

El Manhattan, como todo gran cocktail clásico, admite muchas interpretaciones y variantes. Como siempre, si hay buen gusto y respeto, el resultado será satisfactorio o incluso soberbio. Dejando de lado la modestia - ¿ qué es eso? – diría que mi variante del Manhattan es más que interesante. Está basada en la receta del libro del “profesor” Jerry Thomas, uno de los padres de la coctelería mundial, “The Bar-Tender’s Guide (How to Mix Drinks or The Bon-Vivant’s Companion )”. La primera edición data de 1862, siendo el primer libro de bebidas jamás publicado en EEUU. En las sucesivas ediciones, Jerry Thomas fue añadiendo recetas.

Vamos pues con mi receta para el Manhattan, tal y como me lo hago en casa, y como pido que me lo preparen en Del Diego, sin duda ninguna la mejor coctelería de Madrid y una de las mejores de Europa, atendida por un magnífico bartender, el maestro Fernando del Diego y dos de sus hijos. Pero ya os hablaré de este templo del buen beber en otra ocasión… :-)




MANHATTAN (al estilo Nostromo)

2/3 Whiskey Rye (8 cl)
1/3 Vermouth dulce (rosso) (4 cl)
3 gotas de Angostura
1 golpe de Marrasquino
1 golpe de Curaçao Rojo
twist de naranja


Graduación alcohólica: 31,7º

Contenido alcohólico: 32,7 gr
Hidratos de carbono: 7,1 g





Se vierten los ingredientes en un vaso mezclador lleno de hielo hasta las ¾ partes, se remueve con cuchara al menos 30 segundos, se cuela y se sirve en copa de cocktail, previamente enfriada. Para acabar, realizamos un twist de naranja ( lo aprendimos a hacer en el cocktail Za-Za, http://antonibaltar.blogspot.com.es/2008/03/za-za.html). Dejamos la corteza dentro del vaso o bien, si hemos hecho una espiral de fantasía, la colgamos del borde dejando una parte dentro.



La receta de Jerry Thomas utiliza más vermouth que whiskey, propone 2 golpes de Marrasquino o Curaçao ( a elegir), y la guarnición es una corteza de limón. Mi receta no es más que un Manhattan convencional, que respeta la proporción clásica 2/1 whiskey/vermouth, al que añadimos un golpe de Marrasquino, otro de Curaçao, y sustituimos la guinda por el twist de naranja. Y eso sí, Rye. Signo distintivo. Y en pocos bares lo encontraréis...

Si no queréis complicaros la vida, usad la receta convencional actual, con su Canadian Club, su Martini Rosso y su Angostura. Eso siempre, Angostura. Un Manhattan SIN ANGOSTURA NO ES UN MANHATTAN: es whiskey americano ( o canadiense) con vermouth. No se trata de un capricho: el sabor amargo de la Angostura es necesario para dar a la bebida el equilibrio correcto. En palabras de Dave Broom en "New American Bartender's Handbook" - uno de mis libros de cabecera -, "la magnificencia del Manhattan yace en el modo en que el amargor y la dulzura se unen en una inverosímil alianza para redondear las más abrasivas aristas del whisky". Es un caso análogo al Cuba Libre, que se compone de ron, cola y gotas de lima o limón exprimido. Si no lleva esas gotas, no es un Cuba Libre; es ron con cola. Pero dejemos este inciso , necesario por otra parte, y hablemos de los componentes del Manhattan:

Whiskey Rye: En el Colmado Quilez o Lafuente de Barcelona podemos encontrar las marcas Pikesville, Rittenhouse y , atención, el Van Winkle Family Reserve Rye 13 Years Old. Este último destilado es el que uso para prepararme el Sazerac, magnífico cocktail del que se hablará aquí muy pronto.

¿Que no tenemos rye? No importa, optamos por whisky canadiense o bourbon:

Whisky canadiense: Canadian Club es la marca más popular, y es muy fácil de encontrar. Otra famosa es Crown Royal, pero en España no la he visto.

Bourbon: me han preparado Manhattans con Four Roses o Jim Beam (Jack Daniels no vale para esto). Aceptables marcas, pero palidecen delante de Maker's Mark, maravilloso bourbon artesano. El mejor, sin duda. Se encuentra con relativa facilidad en las tiendas especializadas. Es mi bourbon, y no concibo un Old Fashioned sin él (otro cocktail clásico del que inevitablemente en su día hablaré).

Tampoco tenemos whisky canadiense ni bourbon? usamos escocés. Entonces ya no estamos preparando un Manhattan, sino un Rob Roy.

Vermouth dulce: el típico Martini rosso funciona. Pero es muy aguado para mi gusto. Ahora estoy usando Perucchi, el primer vermouth que se elaboró en España, y que es gustoso, muy herbal, y con cuerpo. Noilly Prat rouge también está bien. Y lo mejor de todo, lo confieso, probablemente sea un buen vermouth de pueblo a granel, de Tarragona, Penedés o Priorat, con cuerpo, sustancia; el Martini parece agua a su lado.

Angostura: ya hablamos de este amargo en el cocktail Za-Za (http://nostromo-world.blogspot.com/2008/03/za-za.html). Puede sustituirse con éxito por otros bitters, como Peychaud's, bitter de naranja... Jerry Thomas en su receta empleaba Boker's bitters, ingrediente que dejó de fabricarse hace ya casi un siglo...

Marrasquino: es un licor dulce y seco que se hace con cerezas de la variedad marasca, originaria de la región de Dalmacia (Croacia), aunque también florece al norte de Italia, Eslovenia, y Bosnia. El licor marrasquino tiene un aroma y sabor incomparables; es finísimo, elegante y distintivo. No es para beber solo, sino para combinar sabiamente y con moderación. La marca más prestigiosa es Luxardo, italiana. Yo uso Bardinet (catalana) y me quedo tan pancho.

Curaçao rojo: el curaçao es un tipo concreto de Triple Sec, licor de naranja obtenido mediante una infusión en alcohol de cortezas de naranjas secadas al sol, que posteriormente sufre un proceso de triple destilación (de ahí el nombre). El nombre de curaçao deriva de la isla caribeña de donde originariamente se obtenían las naranjas. Las marcas más célebres de Triple Sec son Cointreau y Grand Marnier, siendo el primero blanco y el segundo rojo. Para un Manhattan al estilo Nostromo "de luxe" podríamos utilizar Grand Marnier, pero creedme, el Curaçao Rouge Bardinet cuesta un tercio del precio del Grand Marnier y total, para un simple chorrito que vamos a utilizar, no es necesario ir a la primera marca.

En coctelería hay que utilizar siempre ingredientes de calidad. Pero tampoco nos debemos ir al extremo del despilfarro, utilizando ingredientes costosos que a la hora de la verdad no se aprecian en la mezcla final.

MANHATTAN

2/3 Whisky canadiense o Bourbon (8 cl)
1/3 Vermouth dulce (rosso) (4 cl)3 gotas de Angostura
cereza al marrasquino o guinda

ROB ROY

2/3 Whisky Escocés ( 8 cl)1/3 Vermouth dulce (rosso) ( 4 cl)3 gotas de Angostura

El Manhattan es un cocktail de bajo contenido en hidratos de carbono, así que es adecuado en dietas de control de peso. Con este objetivo, recomiendo la receta clásica (sin los golpes de Marrasquino y Curaçao), con una proporción Whiskey/Vermouth de 5/2. ¡Y por supuesto, prescindir de la guinda!



Truco del día: Para hacer un twist de naranja flambeado se corta una porción generosa de piel de la fruta, se enciende una cerilla, y se flexiona la piel hacia fuera, consiguiendo que los aceites esenciales de la naranja prendan y caigan sobre la superficie de la bebida. Además del efecto estético del flambeado, se consigue dotar al cocktail en cuestión de un agradable sabor exótico. A mí nunca acaba de salirme bien del todo, pero jamás desespero en el intento :-)